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¿Qué
cualidades se necesitan para ser Sacerdote?
- No
hace falta ser un "súper", pero sí estar con
ganas de "superarse" cada día y "superar"
los propios defectos.
- Ser
una persona equilibrada, que le gusta la verdad, hacer el bien
y servir a los demás.
- Tener
una inteligencia normal, con capacidad para estudios universitarios.
- Gustarle
lo relacionado con Jesucristo, su Evangelio y la Iglesia.
- Estar
dispuesto a buscar la voluntad de Dios y cumplirla.
- Prepararse
durante unos años en el Seminario, adquiriendo una base
suficiente de formación humana, teológica, espiritual,
pastoral y comunitaria.
El
candidato al sacerdocio debe ser una persona de buena salud física
y psíquica; afectivamente equilibrada, con un grado de madurez
acorde con su edad.
Intelectualmente
capaz de realizar estudios superiores, que lo prepararán
adecuadamente para responder a los retos de la sociedad moderna.
A
nivel de relaciones, debe tener facilidad para entrar en contacto
con todo tipo de personas, ejerciendo
en medio de ellas un liderazgo al estilo de Jesús.
¿Cómo
debe ser la vida cristiana del candidato?
El
aspirante al sacerdocio debe ser, ante todo, un hombre de fe, es
decir, alguien para quien la relación con Jesucristo ocupa
un lugar central en su vida.
Esto
se traduce en una vida sana y ordenada, en una práctica sacramental
y de oración seria, y en una opción efectiva por servir
a los demás.
¿Qué
otras actitudes lo deben caracterizar?
- Deseo
de entregar toda su vida, sin reservas, al servicio del Evangelio
y de la Iglesia.
- Entusiasmo
para prepararse debidamente, y para hacer convincente su trabajo.
- Disponibilidad,
generosidad y fortaleza para trabajar constantemente, y para enfrentar
con tenacidad las dificultades propias de la vida sacerdotal.
- La
alegría propia de quien ha conocido a Cristo.
¿Qué
debe buscar quien se acerca al camino sacerdotal?
- Llegar
a ser un sacerdote, según el modelo de Cristo, que es el
Buen Pastor.
- Servir
a Cristo en su Iglesia y como la Iglesia quiere que sean sus sacerdotes.
- Poner
todas las cualidades y capacidades personales al servicio del
ideal sacerdotal.
- Alcanzar
una plena realización humana y cristiana.
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