USOS Y SENTIDOS DEL DISCERNIMIENTO
EN EL SNODO DE BOGOT 1998
Por Germn Medina
Acosta, Pbro.
Doctor en Teologa Pastoral
Universidad Pontificia Salesiana
Roma
Cada vez cobra ms claridad, en el contexto
de la Iglesia particular de Bogot, el valor que el Snodo Arquidiocesano
representa. La experiencia del Snodo no slo propuso y realiz
un discernimiento de hecho, sino que todo el camino sinodal
puede ser considerado como una autntica pedagoga para el discernimiento
eclesial. El estilo sinodal o pedagoga sinodal (caminar juntos
en conversin = consulta que implica escuchar, discernir, responder)
se ha ido convirtiendo en manera particular de ser. Todo l puede ser considerado como
una experiencia eclesial de discernimiento.
De ah que sea pertinente, en esta seccin de
la revista Seminarium Bogotense dedicada
a referir experiencias, considerar al uso y al sentido que el
Snodo le da al trmino discernimiento.
Se pueden reconocer en el Snodo de Bogot diversos
usos y acepciones del trmino discernimiento. Subrayo aqu
aquellos que hacen referencia al discernimiento como fase fundamental
del proceso sinodal y como pedagoga de la accin pastoral.
1. Como
fase fundamental del proceso sinodal
Si bien el Snodo de Bogot establece diversas
referencias al trmino discernimiento, su uso y significacin
ms frecuente viene dada en trminos de fase fundamental
del proceso sinodal: No basta escuchar: El abundante acopio
de voces que nos hayan de llegar tendr que ser objeto de reposado
discernimiento. Ser necesario precisar, ponderar, dar a cada
una de esas voces su valor y autntico contenido. Esta es una
fase fundamental del proceso sinodal, que nos habr de colocar
en una situacin de sano equilibrio. Del mismo modo que seremos
amplios y pacientes para escuchar, habremos de aplicar juiciosos
criterios y principios muy slidos para extraer de la consulta
los elementos verdaderamente vlidos que merezcan atenta reflexin.
El Snodo de Bogot entiende por discernimiento,
entonces, una etapa (fase, paso) del proceso metodolgico del
Snodo que es fundamental para acometer el paso siguiente y
definitivo, que es la respuesta a los interrogantes suscitados,
pues en ella se precisan y ponderan los datos a travs de la
aplicacin de juiciosos y slidos criterios y principios en
orden a extraer los elementos vlidos que merezcan atenta reflexin
porque en ellos se percibe no un simple dato, que hay que
registrar con precisin y frente al cual se puede permanecer
indiferentes o pasivos, sino un deber, un reto a la libertad
responsable vinculado a una llamada que Dios hace or tanto
a la persona individual como a la comunidad.
De esta manera la etapa del discernimiento posee
caractersticas propias que la hacen particular y fundamental.
Estas caractersticas tienen que ver con su carcter eclesial,
con su contenido y con sus protagonistas.
a) Carcter eclesial: el discernimiento
no se reduce a la aplicacin de una simple estrategia metodolgica.
Con el discernimiento el Snodo se confi a toda la comunidad
diocesana, Pueblo de Dios, signo e instrumento de construccin
del Reino de Dios en la ciudad. El proceso sinodal desvel el espritu
del Snodo, se hizo nfasis ms en lo sinodal que en la asamblea, se descubri as
el sentido profundo de lo sinodal como caminar juntos-en–conversin,
es decir, como proceso de conversin. Esta etapa es, pues, un movimiento
de renovacin espiritual, de conversin, un prolongado retiro
espiritual que se realiza en, con y desde pequeas comunidades.
b) Contenido: el discernimiento llama
a interpretar a la luz y bajo la fuerza del Evangelio, con serenidad,
objetividad y autntica fortaleza, cuanto se escuch en la consulta
para que tomemos conciencia de los dones que de Dios hemos
recibidos (1 Co 2, 12). En consecuencia
la reflexin en comunidad sobre los interrogantes que nos plantea
la Iglesia estar articulada por la fe, la esperanza y la caridad
y por los sacramentos de la iniciacin cristiana: el bautismo,
la confirmacin y la eucarista; y la reflexin sobre los interrogantes
que nos formula la ciudad, estar articulada por los valores
esenciales de la persona, como son su dignidad, su carcter
comunitario y su accin responsable en el mundo.
c) Los actores: el Snodo de Bogot reconoce
por una parte que este discernimiento es obra de toda la Iglesia
y no de unos pocos; por tanto debe comprender a la gran comunidad,
a la totalidad del pueblo de Dios, con su vocacin y misin.
En esta etapa la Iglesia de Bogot se hace Snodo, por
que todos estn llamados a formar parte del mismo. An los que
no son catlicos pueden darnos su consejo, un consejo que si
nace de la buena voluntad, acogeremos siempre con gratitud. El discernimiento crtico de la realidad
es, por consiguiente, un deber que incumbe a todos.
Por otra parte, el Snodo, y por tanto la fase
fundamental del discernimiento en l implicada, es obra de Dios
y acontecimiento salvfico; su desarrollo y resultado no recaban su fuerza
de la sabidura humana ni de la metodologa que se le aplique;
de ah que la conciencia de ser instrumento lleve necesariamente
a buscar la eficacia en el poder divino y a sentir la urgente
necesidad de acudir a la oracin, por medio de la cual se implora
la asistencia del Espritu Santo para que ilumine las mentes,
conforte las voluntades y conceda acierto a la accin. Es el Espritu Santo quien ilumina
nuestra vida y la realidad en la que nos movemos, es el Espritu
Santo el que ha animado e inspirado el trabajo.
d) Los criterios: el discernimiento se
debe hacer a la luz de juiciosos y slidos criterios y principios. Acerca de estos criterios y principios
del discernimiento, el telogo y biblista
Gustavo Baena, refirindose al tema de la inculturacin
entendida como proceso de edificacin de una verdadera cultura
cristiana, seala como criterio central la
imagen del hombre revelado en el misterio de la encarnacin,
la imagen de hombre que Dios nos revela en la persona de Jess.
Baena explica este criterio, recurriendo a unas
de las confesiones de fe ms fundamentales de la Iglesia primitiva:
El cual siendo de condicin divina no retuvo codiciosamente
ser igual a Dios, si no que (se dio, se entreg) se vaci
de s mismo al haber tomado condicin de esclavo (se despoj
de todo pecado, de todo inters) obedeciendo y se humill
a s mismo hasta la muerte (…) de Cruz (fue hasta la perfeccin
hasta el final, la muerte en obediencia a Dios Padre) (Flp
2, 6-8). Esta confesin configura, de manera
esquemtica y comprensiva, la imagen del verbo encarnado, la
cual se propone directamente, en cuanto acontecer de Dios en
la misma humanidad de Jess, como prototipo de la humanidad
deseada por Dios. Para Baena la triple gradacin de
verbos (en bastardilla) configura una naturaleza humana en
la cual habita la plenitud de la divinidad (Col 1, 19), la
imagen bsica del hombre deseado por Dios y revelado precisamente
en el misterio de la Encarnacin, y por lo tanto, la imagen
ideal subyacente de una cultura autnticamente cristiana.
Con el fin de precisar mejor esta imagen ideal
de hombre deseada por Dios y revelada en la Encarnacin y por
lo tanto el criterio ltimo de los valores cristianos, Baena
propone tener en cuenta un logion
o sentencia de Jess presente en numerosos lugares del Nuevo
Testamento: Quien quiera salvar su vida, la perder; pero
quien pierda su vida, la salvar. Este logion
en labios de Jess significa el ideal del ser humano tal como
Jess lo entenda desde su propia vida y desde la experiencia
de inmediatez con Dios su Padre. De aqu se sigue que Jess
pensaba, desde su propia experiencia, que el ser humano al venir
a este mundo tiene que enfrentarse a una alternativa: o venir
al mundo a cuidar su vida, esto es, a buscar intereses y encerrarse
en s mismo y esto sera ir contra la voluntad de Dios y en
consecuencia perder o frustrar su vida; o bien, venir al mundo
a entregar la vida dndose, no buscando sus propios intereses
sino buscando servir a los otros y esto sera la voluntad de
Dios, en armona con la realidad de l, que crea al hombre dndose
humildemente a l.
El logion de Jess,
comenta Baena, no slo revela cul es la imagen del hombre,
que l percibe desde su propia vida, sino que va ms all y
expresa una sensatez que tiene significacin y validez para
la universal humanidad; pues es lugar comn en el sentir humano
que el destino prctico del hombre no puede ser sino: o darle
sentido a la vida sirviendo y siendo til o frustrar la vida
encerrndose en sus propios intereses y siendo intil para sus
semejantes.
En resumen el hombre slo llega a su perfeccin
cuando va incondicionalmente hasta el final en una obediencia
a Dios su creador, es decir, si el hombre se dispone por la
obediencia de la fe (Rm 1,5) a la accin de Dios por Jesucristo, ste le posee
tanto cuanto esa apertura est menos condicionada por el pecado;
y la resultante ser, que el hombre se despoje de toda codicia,
de todo inters y se d, se entregue, en verdadera solidaridad,
particularmente a su hermano ms dbil, testimoniando o revelando
el modo mismo de proceder de Dios, al crear al hombre dndose,
entregndose humildemente, al habitar en l; de manera semejante
a como ese mismo Dios, al acontecer plenamente en Jess, se
revel en forma definitiva, escatolgica.
De esta manera la medida y el criterio de discernimiento
es la imagen del hombre revelado en el misterio de la Encarnacin.
Y este criterio mismo de discernimiento debe mostrarse no solamente
en discursos o verdades abstractas, sino difano y vivo en la
persona de los evangelizadores, pues ni el Reino de Dios ni
el Evangelio son una doctrina abstracta, sino, sobre todo, el
acontecer real de Dios mismo en los seres humanos, quien, al
acontecer en ellos, se revela.
2. Como un componente de
la pedagoga pastoral
Estrechamente relacionado con el sentido anterior,
el Snodo hace uso del trmino discernimiento referido tambin
a la pedagoga de la accin pastoral. Se trata de la pedagoga
propuesta en el anuncio y que se fue construyendo y comprendiendo
en el mismo proceso sinodal vivido, es decir, la pedagoga de
la consulta realizada con nimo de verdadero dilogo.
Para el Snodo de Bogot consultar es un don
divino que suscita una particular sensibilidad a todo lo que
el Espritu sugiere a las distintas comunidades y a todas las
personas. Y el estilo de esta consulta implica escuchar, discernir
y responder.
La arquidicesis asume entonces a partir de
las Declaraciones sinodales y del Plan Global de Pastoral
esta pedagoga as llamada de la consulta o pedagoga misma
del Snodo arquidiocesano. Las declaraciones
lo hacen para orientar la formacin y la unidad pastoral que
son las formas de accin para poner en marcha las resoluciones
sinodales, el Plan Global de Pastoral,
para decirles a nuestros pueblos, a nuestras gentes de la ciudad
que Dios nos ama.
Este proceso pedaggico requiere tambin suscitar
una particular sensibilidad al Espritu; discernir en las situaciones
histricas y sus vicisitudes y circunstancias los signos verdaderos
de la presencia y de los planes de Dios, como lo recuerda el
Concilio Vaticano II a partir de la enseanza del Seor en el
Evangelio. Esto no es otra cosa que reconocer
cmo est actuando el Espritu del Seor Jesucristo en nuestra
realidad, reconocer que el Espritu Santo ilumina las mentes,
conforta las voluntades, concede acierto a la accin, nos hace
dciles y fieles a la misin recibida del Seor. Y es, precisamente,
esta sensibilidad a la presencia y actuacin del Espritu la
que define los rasgos caractersticos de la formacin cristiana
y de la unidad pastoral.
El Snodo de Bogot
establece, entonces, una estrecha relacin entre el discernimiento
(componente de la pedagoga pastoral), la sensibilidad al Espritu
que ste implica, y los rasgos de la formacin cristiana y de
la unidad pastoral. Para el Snodo la sensibilidad al Espritu
requerida para el discernimiento, tiene que ver con la formacin
cristiana y con la unidad pastoral.