Escudo Seminario Mayor


Centro de
Investigación
Pastoral

Cantos para la Liturgia
Cantos para la
Liturgia

El Catolicismo - Arquidiócesis de Bogotá
Periódico de la Arquidiócesis de
Bogotá

CatholicNet
R.I.I.A.L.
Red Informática
de la Iglesia en América Latina


Servicio de noticias ZENIT
ULTIMAS NOTICIAS

La Liturgia del Domingo
La liturgia del
domingo


Lecturas diarias de la Santa Misa
Lecturas de la
santa Misa



Temas de actualidad
en la Iglesia

Radio Vaticana
Programa hispanoamericano
para
América Latina y
el Caribe

  Objetivos académicos
  Reglamentación académica
  Ordo de materias
  Pénsum Filosofía y Teología
  Horarios Filosofía y Teología
  Lista de profesores y materias
Seminario Mayor de San José
Arquidiócesis de Bogotá
Inicio
El Seminario Mayor

 

EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL

 

Rubn Daro Hernndez Pbro.
Arquidicesis de Bogot, 2004.

¿Padre, ser que yo puedo ser sacerdote?
Noooo! ¡Yo no tengo vocacin de mrtir!
¡De monja, ni de fundas!
¿Cmo s yo que ste s es el hombre de mi vida?
No, seor, yo no me casar, as le digo al cura...

Introduccin

Estas frases recogen parte del pensamiento popular y del sentir que frente a las opciones de vida se dan. A la vez reflejan la prevencin (a la vez que prejuicios) por ciertos estados de vida que parecen ser poco apetecidos, antes bien, rechazados y vistos con cierto desdn.

El discernimiento vocacional inicial lo entendemos aqu como un proceso que implica pasos por los que la persona trasiega a fin de buscar la voluntad de Dios, particularmente en torno a la eleccin de un estado de vida. Pero... qu es la voluntad de Dios? No es fcil dar un concepto la abarque e integre totalmente. Podra decirse tantas cosas o dar una respuesta sencilla, opto por esta ltima; buscar la voluntad de Dios es buscar lo que Dios quiere y basta. Y qu es lo que Dios quiere? Qu ms va a querer que mi bien real y total, o sea, quiere, desea lo mejor para m. La voluntad de Dios jams podr estar en mi contra o a disfavor, todo lo contrario, El se la juega a mi favor. Bien puede para ello iluminarnos el texto de Juan 3, 17: Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por l.

Surge otra pregunta, qu pasa si no se siente la necesidad de buscar porque se cree que nada se me ha perdido o estoy muy feliz as, para qu me complico la vida buscando lo que otro quiere de m, lo importante es lo que yo quiero de mi mismo o yo no tengo que buscar nada porque ya s que es lo que quiero. Esta actitud es la cerrazn al discernimiento, es la soberbia y la falsa seguridad lo que impiden la posibilidad de hacer un verdadero discernimiento. En la pastoral vocacional he encontrado aspirantes que llegan con la seguridad de que Dios los ha llamado a ser sacerdotes, y que esa llamada es tan cierta que no hay necesidad de ninguna mediacin eclesial porque Dios ya se lo ha revelado de manera nica y personal. Este tipo de actitud niega toda posibilidad de itinerario vocacional, haciendo a la persona odiosa y creando malestar. Todo discernimiento implica que hay opciones en plural, posibilidades y que por lo mismo es necesario tomar o elegir unas para rechazar otras. Si hay slo una opcin entonces el discernimiento no vale pues no hay que decidir entre qu y qu, simplemente se obedece y sigue la nica opcin.

El discernimiento vocacional inicial sugiere la capacidad para ver y juzgar de acuerdo con el evangelio la propia historia de vida, el pasado y el presente. No se puede pensar en un discernimiento desencarnado o descontextualizado. Es precisamente desde la propia realidad que se busca encontrar los signos en los que se revela el camino posible de realizacin personal. El discernimiento as no es un aadido “para cumplir con las exigencias de las casas de formacin, tampoco es un tiempo. Es ante todo una actitud de continua revisin de lo que se va sintiendo en el interior de acuerdo a los estmulos del ambiente y a lo que la Palabra de Dios sugiere en la reflexin personal.

Discernimiento ...

en la presencia de Dios

A decir verdad en donde se encuentra ms el uso de este trmino es en los medios eclesiales, particularmente se escucha en los ejercicios espirituales, en la direccin espiritual y en el trabajo vocacional. Estos tres espacios tienen en comn la permanente invitacin a colocarse en la presencia de Dios. El estar en la presencia de Dios lo realiza aquel que tiene el dato de la fe o, por lo menos quiere tenerlo, as el discernimiento es una experiencia de fe. Ahora, colocarse en la presencia de Dios no es no hacer nada es all justo en ese momento donde se da un dilogo entre El y la persona, donde se establece la comunicacin que para ser vlida requiere que haya sinceridad de ambas partes. La autenticidad, el mostrarse tal como se es permite y sugiere la libertad y la madurez. Ese mismo hecho de no engaarse ni tratar de engaar a Dios es alentado, sugerido por el Espritu Santo. La presencia del Espritu, con su accin iluminadora cobran especial importancia en el discernimiento vocacional, por ello se habla con frecuencia del discernimiento de espritus donde la pregunta fundamental es qu viene de Dios y qu viene simplemente de mi gusto y capricho. Tener la capacidad distinguir lo uno de lo otro es un don que se pide y que Dios da a quienes quiere. Pero cmo va a ser un Dios caprichoso que a unos se les muestre ms que a otros? No podra ser! A todos los hombres se les revela y les revela su voluntad, pero la capacidad de verla y aceptarla no todos la tenemos en la misma proporcin. Esta depende de la gracia especial que Dios concede, pero a la vez del esfuerzo y de los medios que cada uno pone.

El estar en la presencia de Dios es estar delante del misterio y ste siempre lleva su carga de comunicacin y de ocultamiento. Esto indica que no se alcanza la plena comprensin de un momento para otro, es ms una vez se ha aclarado algo no se puede pretender tener una certeza absoluta de lo aclarado. En el discernimiento la certezas matemticas no se dan, lo que se siente es una paz y una tranquilidad que la presencia de Dios comunica con la cual el corazn y la persona captan que se hizo lo mejor. Sin embargo, ms adelante el sentimiento de incertidumbre nuevamente aparecer, la tensin y por qu no decirlo, algo de insatisfaccin. Nuevamente se tiene la oportunidad de entrar en la presencia de Dios para hacerle la pregunta Seor aqu me tienes qu me quieres decir de mi mismo, de ti de los dems, de lo que hay que hacer. Eso es procurar mirar las cosas desde Dios, eso es mirar la vida con fe.

El discernimiento por otra parte, se realiza en medio de un contexto especfico, de una cultura, de un ambiente cultural y social, es decir el discernimiento se hace desde una situacin concreta. No se deja manejar por esa situacin pero parte de ella, la tiene en cuenta, esto es sensibilidad situacional. Si miramos la experiencia del xodo del pueblo de Israel veremos que Dios vio la afliccin de su pueblo y eso le desencaden una serie de acciones bien vista tengo la afliccin de mi pueblo... he escuchado su clamor.. voy a bajar... para librarle ...y para subirle” (Ex 3,7-8). De este texto podemos entonces concluir que en el discernimiento vocacional la persona no puede nicamente mirar hacia adentro, hacia lo que siente, lo que le pasa o piensa, necesariamente debe mirar hacia fuera, empezando su entorno ms cercano y luego a modo de espiral los dems contornos. Quedarse mirando el propio sentimiento sera demasiado subjetivo, caprichoso y egosta. Por lo tanto es algo ms que preguntarse sobre lo que se quiere, se ve o se siente; es tambin ver qu es lo que est pasando alrededor, a los dems, cules son sus necesidades, sus urgencias y desde ah leer el papel que estas situaciones estn reclamando.

Si el discernimiento se hace en la presencia de Dios no se podra pensar ir contra l, sera la ms grande de las contradicciones. Todo lo contrario el discernimiento cristiano es la bsqueda permanente y continua de su voluntad. En el discernimiento vocacional quien no ha hecho la eleccin del estado de vida tiene la tentacin de buscarse, de desear alcanzar su meta y ya. Ante esta actitud bien dice Jess de qu le sirve a un hombre ganar el mundo entero si arruina se alma? (Lc 9,24-25) ) Por ello lo que se debe hacer, siguiendo la enseanza de los Hechos de los Apstoles, es dejar que Dios haga su obra porque si la empresa es humana se desvanecer pero si procede de Dios no podr ser destruida. No corramos el riesgo de luchar contra Dios (Act 5,38-39)

En el plano vocacional hay personas a las que se les ha dicho que no se le ven los rasgos propios necesarios para el ministerio ordenado o para la vida misionera y se lo dicen una, dos, tres y hasta cuatro veces y sin embargo la persona se empecina. Bstenos aqu entender que Dios en un discernimiento vocacional bien hecho Dios muestra su voluntad y seguirla es la manera ms fcil del camino, el no hacerlo, el querer imponer el propio querer, eso es exponerse y caminar contra El, lo cual a su vez trae sus propias consecuencias.

con la debida humildad.

Indudablemente l suele revelarse a los humildes y sencillos de corazn (Lc 9,46-48) La manera ms sencilla de bloquear el discernimiento es no hacerlo, o lo que es lo mismo pensar que no se tiene necesidad de l. Creer que en uno est ya la verdad es una manera de autosuficiencia daina. En algunas personas se ve que hacen el discernimiento vocacional inicial como por cumplir un requisito porque toca . As las cosas lo que se les puede aportar es mnimo. Definitivamente el orgullo va muy de la mano con la soberbia que hace que se sobre valoren las propias cualidades y se mire con altivez. El discernimiento vocacional es una experiencia para personas humildes que se descubren necesitadas de orientacin, que quieren correr el riesgo de caminar de manera seria en el escrutar en su interior, a riesgo de terminar descubriendo una cosa muy distinta de lo que pensaban al inicio del camino. Por ello puede venir un desplazamiento de razones y de ilusiones. Lo que antes era tan importante luego aparece como ya no tan importante. Una persona humilde lo aceptar y se dejar desubicar para ubicarse donde en verdad le conviene. Una persona terca se mantendr en el lugar donde inicio el discernimiento y ese estatismo no le dejar sentirse a gusto, lo cual har de ella una persona poco feliz, ms bien amargada. Cuntas personas se quedaron donde no deban quedarse o con quien no deban pero por no perder un camino recorrido o unas comodidades vendieron su felicidad verdadera. Como fruto de un buen discernimiento podra concluirse yo pensaba que era bueno para... que yo serva para... pero me di cuenta de que no y para qu me engao y engao a los dems, eso sera hacerme dao y no... Un buen discernimiento deja que el Espritu Santo toque, penetre y muestra la verdad escondida dentro de cada cual.

La persona humilde acepta a la vez los propios dones y los cultiva. A veces quisiera tener ms cualidades o las cualidades de otro, pero entiende y acepta que los que se tiene son los que Dios quiso darle para enriquecerla tanto a ella como a quienes la rodean. Pensemos por un momento que dos personas tuvieran exactamente las mismas cualidades y vivieran o trabajaran juntas, entonces qu le aportara la una a la otra?, en realidad nada. La riqueza que da la individualidad hace que se de la complementariedad. Dios nos llama mirar hacia adentro y agradecer los dones recibidos cultivndolos y ponindolos al servicio de los dems. Es despropsito gastar tiempo y energa en aquello en lo que la naturaleza no nos ha dotado, se esfuerza y se esfuerza el sujeto y los resultados son pocos, en cambio en aquellos dones recibidos basta dedicarles algn tiempo y los resultados fluyen generosamente.

Consideremos lo relativo a un estado de vida, el ministerio ordenado. Si una persona quiere ser sacerdote qu dones se le pediran? No conviene aqu hacer una larga lista de las cualidades humanas, espirituales y morales para ese estado de vida, pero si hablar por ejemplo de un don propio para el sacerdocio ministerial en occidente: el celibato. Este no es fruto del esfuerzo y del propsito humano. Bien la Saecerdotalis Caelibatus de Pablo VI (1967) lo presente como un don fruto del misterio pascual y de la entrega gozosa de s mismo (13). Si en la revisin de la propia vida no se descubre ese don por la manera en que se ha vivido la afectividad en la adolescencia y en la juventud entonces no valdra la pena suponerlo, si no est, no est. Aceptarlo as es ya fruto del discernimiento inicial y fruto de la humildad de la persona. No negar la propia verdad que hay en s.

aceptando las mediaciones.

Entre las mediaciones y los sacramentos uno de los ms grandes sino el mayor es la iglesia. Ella tiene una palabra, Jess se la confiri al entregarle las llaves. El relato de Mateo 16, 19 muestra un gesto potestativo de Jess para con Pedro y con la iglesia. Desde entonces a ella le corresponde hacer uso de esas llaves, para abrir y cerrar como Jess le dijo. En el camino de las vocaciones esto se aplica a los distintos estados de vida. Empecemos por citar el matrimonio. Una persona se casa pero su matrimonio resulta un fracaso, al revisar su noviazgo descubre que todo fue un engao, que no conoci a su pareja, que ambos aparentaron ser lo que no eran, que existi lo que el cdigo de derecho cannico llama falta de discrecin de juicio (canon 1095,2); total esta persona inicia un proceso de demanda pidiendo la nulidad de su matrimonio en un tribunal eclesistico. Qu est haciendo? Le est diciendo a la iglesia: usted tiene una palabra que decirme, una potestad, haga uso de ella y dgame si mi matrimonio fue vlido o no. La iglesia entonces acepta la demanda e inicia el proceso jurdico correspondiente para determinar si hubo a no verdadero matrimonio. Qu esta haciendo la iglesia all si no es dar una palabra de suma importancia para esa pareja. Sea la sentencia afirmativa o no las personas interesadas en la voz de la iglesia estn llamadas a descubrir en la respuesta que les dio el tribunal la repuesta que Dios les da. Si esto sucede en relacin al matrimonio ahora pensemos en el discernimiento vocacional. Digmoslo con un caso. Pedro Prez, joven bachiller de 19 aos se acerca al seminario mayor de su ciudad con el nimo de entrar porque cree sentir gusto hacia el sacerdocio. Le hacen un acompaamiento de algunos meses y el conocerlo no le ven las cualidades humanas necesarias para su admisin. Pedro qu est llamado a hacer? Puede creerle o no a la iglesia. Se pueden plantear dos o tres opciones: primera, creerle a la iglesia representada en esa casa de formacin y desistir del seminario y dedicarse a hacer otras cosas, mirar hacia otros horizontes y ya; segunda, no le cree a esa casa de formacin, ve que no le tuvieron en cuenta sus cualidades, que se equivocaron y entonces busca otra casa y empieza otro proceso con el nimo de que all s lo acepten; tercera, decide esperar un tiempo, trabajar algunos aspectos de su vida y vuelve a intentarlo. Cul de estas opciones es la correcta? As planteado el caso no se podra sealar cul sera la accin a emprender. Los datos muestran casos en que algunas personas rechazadas para ingresar a una casa de formacin sacerdotal ignoraron ese parecer, lo intentaron en otro lugar, los aceptaron, los ordenaron sacerdotes y su ministerio sacerdotal es psimo; pero a la vez los datos muestran personas que fueron rechazadas para ingresar a un seminario mayor, ingresaron a otro, los ordenaron y ahora lo estn haciendo bien. Quin entiende esto? Acaso aqu no hay una referencia clara al misterio de la vocacin? Esto muestra a la vez la complejidad del discernimiento que tiene que hacer la iglesia, deja ver su grandeza y debilidad, su acertar y equivocarse, pero lo que sobretodo muestra es que ella tiene una palabra qu decir.

La iglesia es un organismo vivo, que se pronuncia, que expresa su pensamiento y que jalona la historia. As el acudir a ella es necesario para conocer su opinin y en esa opinin ver la opinin de Dios, esto es lo ms importante. Saber que Dios habla por medio de ella y aceptarlo as es un acto de fe muy serio y requiere esfuerzos y sacrificios sobretodo cuando ella dice una cosa distinta a lo que se quiere escuchar. Ese esfuerzo y sacrificio son ya actos propios del discernimiento.

4. y leyendo los signos de la llamada

En el discernimiento vocacional otro dato a tener en cuenta son los signos de la llamada. Cules son esos signos? El primero es la propia historia de vida, diramos la autobiografa, es en ella donde se pueden buscar los dems. Dios habla a partir de lo natural, es su camino ms frecuente, el ms utilizado, el ms normal. Un nmero amplio de personas quisieran que Dios se les comunicara de manera extraordinaria, particularmente entre ellas los vocacionados a la vida religiosa o sacerdotal que se hallan en la adolescencia (pero tambin lo de edad adulta) quiz por la cercana a la infancia, quiz por el deseo de que en su vida pase algo raro. No es sta una sed de ser alguien, de ser reconocido de ser tenidos en cuenta? por ello suean con lo extraordinario, con lo deslumbrante, con ser protagonistas.

El episodio de encuentro entre Dios y Elas (1 Re 19,9-14) muestra claramente que Dios habla en el acontecer habitual, en lo sencillo, en la suavidad de lo natural.

Quiero enumerar algunos signos que peden servir de ayuda a quien se est preguntando si Dios lo est llamando a la vida sacerdotal y religiosa.

Atraccin por las cosas de Dios: el corazn comienza a latir ms fuerte en momentos de celebraciones religiosas, en retiros, en catequesis, gusto por la lectura de la Biblia. Es el deseo fuerte de querer parecerse a l en el trato con las personas.

En la vida diaria comienza a sonar las palabras servicio, entrega, generosidad. Es el pensar en el otro, en los otros, ya no slo en s mismo, en el dinero, no. Se siente una alegra particular al darse a los dems, dar horas, das, el fin de semana, entregar su juventud... viene la pregunta, por qu no dar la vida toda?

La eucarista comienza a significar mucho, quisiera quedarse en ella, saborearla ms, prolongarla en la vida... los amigos salen rpido del templo tras de las jvenes, las jvenes tras de los amigos y yo... aqu, quiero quedarme un poco ms aqu, acompaar al Seor, cantarle, hablarle...

Se comienza a percibir a Dios en muchas cosas, en la naturaleza, el verdor de la naturaleza, la cada de la lluvia, el descenso del agua de una cascada, en los amaneceres y atardeceres, en la situacin de necesidad de tantas personas, en los reclamos de ayuda de los pobres, en los silencios de los sin voz que requieren de alguien que hable por ellos, de parte de ellos.

Atrae la figura de algn sacerdote, religioso o religiosa y comienza a rondar fuerte en el corazn la idea de consagrar la vida como lo hace l o ella.

Se dan enormes deseos de santidad, de vivir la vida conforme al evangelio, y de vivir ese desafo consagrando la vida al Seor como lo hacen muchos otros sacerdotes, religiosos y religiosas.