Escudo Seminario Mayor


Centro de
Investigación
Pastoral

Cantos para la Liturgia
Cantos para la
Liturgia

El Catolicismo - Arquidiócesis de Bogotá
Periódico de la Arquidiócesis de
Bogotá

CatholicNet
R.I.I.A.L.
Red Informática
de la Iglesia en América Latina


Servicio de noticias ZENIT
ULTIMAS NOTICIAS

La Liturgia del Domingo
La liturgia del
domingo


Lecturas diarias de la Santa Misa
Lecturas de la
santa Misa



Temas de actualidad
en la Iglesia

Radio Vaticana
Programa hispanoamericano
para
América Latina y
el Caribe

  Objetivos académicos
  Reglamentación académica
  Ordo de materias
  Pénsum Filosofía y Teología
  Horarios Filosofía y Teología
  Lista de profesores y materias
Seminario Mayor de San José
Arquidiócesis de Bogotá
Inicio
El Seminario Mayor

 

QU QUEDA DE LA OPCIN POR LOS POBRES

Alberto Parra S.J.

Profesor titular en la Facultad de Teologa
de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogot

1. ECONOMA Y TEOLOGA

Hace tiempos que me siguen y no tienen que comer es un texto del Evangelio de Marcos (8,2) que presenta unidos e interactuantes tres elementos que las patologas exegticas y teolgicas han procurado separar:

La Economa, que es el mbito para plantear y resolver el asunto del pan para todos.

La Teologa de Marcos y su comunidad, que elabora el sentido (aqu, el contrasentido) de un pan que no alcanza.

La Realidad de seguimiento histrico, pero de carencia econmica en el entonces de los discpulos y en el ahora de los seguidores de Jess, a quienes ni los economistas ni mucho menos los telogos les han resuelto el dramtico asunto de su pan

El texto de Marcos es del ao 71 y aquello que refleja es la situacin de los seguidores de Jess en la Roma imperial economicista, absorbente de los bienes de sus colonias, exigente en los impuestos, cruel frente a quienes todo lo tienen en la metrpoli dominadora y a quienes carecen de todo y no tienen qu comer.

Los cristianos de Roma en el evangelio de Marcos hacen memoria del Buena Nueva del Reino, proclamado por un artesano menor, sobre unas bases de innegable realismo econmico:

  • La imposibilidad de abastecer de pan a tanta gente
  • Los doscientos denarios que no bastaran
  • El multiplicar el pan, no una sino dos veces
  • El repartir la riqueza
  • El no atesorar
  • El debate sobre el pago de impuestos 
  • El dar de la propia pobreza como la viejecita en la alcanca del templo
  • El producir intereses del capital encomendado
  • El no amontonar en graneros
  • El desear hartarse con las migajas de la mesa del rico
  • El no solo de pan vive el hombre
  • La siembra, el crecimiento y la cosecha
  • El recibir el ciento por uno
  • El no se puede servir a Dios y al dinero
  • El bienaventurados los pobres y el ay de ustedes los ricos.

Las bases sociales sobre las que se fundamentan las bienaventuranzas del Reino: los pobres, los que lloran, los hambrientos de justicia

El criterio valorativo de la accin humana total en trminos de necesidades bsicas insatisfechas o satisfechas, que el Seor asume como hechas a l mismo si se hacen o se dejan de hacer con los hermanos pequeos y dbiles.

Lo econmico no es una circunstancia externa en la que suceda el Evangelio de Jess. Al contrario, es su constante y tambin su determinante, por ms que exegetas y telogos se apresuren a espiritualizar los sentidos, como avergonzados de que el Evangelio del Reino llegue hasta las realidades de la materialidad y de la profanidad.

Y nadie debiera extraarse de los sentidos materiales ni de las bases econmicas del Evangelio del Reino.

Porque tambin las tradiciones mayores que componen el texto que hoy conocemos como Antiguo Testamento se escribieron desde la experiencia de la dominacin econmica de la corte de David y de Salomn que reeditaron la opresin, la carencia y el atropello del pueblo en Egipto antes de su liberacin. Si la fuente P es el reflejo del inters sacerdotal por el sacrificio y por el culto como sistema de sostenimiento, y si las fuentes D y Y reflejan los intereses de los grupos humanos de letrados y doctores, es claro que la fuente E es el clamor del campesino, del que labra la tierra, del que la trabaja con el sudor de la frente, de quien siente el trabajo como el destino cruel por el que se siembra aquello que no se cosecha ni se come. Las tradiciones profticas, a su vez, comprenden las vehementes denuncias contra una economa imperial explotadora, ajena al derecho de los dbiles, de los jornaleros, de los esquilmados por el mercadeo, por la usura y el fraude.

La manifestacin de Dios en y por la historia jams consentir que la genuina produccin teolgica y la prctica pastoral sucedan por fuera o con independencia de la produccin econmica. Porque la economa es pilar sustantivo de la historia del hombre sobre este planeta. Y porque, si el acto revelatorio de Dios est encaminado con indiscutible prioridad a la dignificacin y liberacin del pobre, del oprimido, del explotado, del desposedo, del marginado, del cojo y del ciego, del manco y del enfermo, entonces el criterio mximo de eticidad de toda genuina teologa y pastoral tendr que definirse desde la causa de los pobres. Ellos son tales por mil factores, de los cuales la carencia econmica es sustrato comn e inequvoco.

2. POBRE Y POBREZA

Sabemos desde siempre que ni el texto normativo del Nuevo Testamento ni el paradigmtico del Antiguo canonizan ni beatifican, sin ms, a la clase social de los pobres por el hecho simple y llano de que lo sean.

Pero tampoco el horizonte de tradicin proporciona un sentido de pobres “espirituales y de pobreza espiritual en que termine negada la pobreza real y vaciados, espiritualizados y transmutados los sentidos literales y las semnticas reales del pobre y de la pobreza. Es cnico hacer decir al texto que los ricos pueden ser pobres espirituales con tal de que sean buenos ricos. La interpretacin teolgica no es el resultado de un remanejo de las significaciones y de una espiritualizacin de los sentidos literales hasta hacer desparecer la realidad histrica y convertirla en realidad espiritual en la zona del creer y del proclamar, sin realidad real en la zona del suceder.

La realidad de la pobreza del Jess histrico es una pobreza real, de sentido real, de situacin real. Y la pobreza a la que se refiere la Tradicin que testimonia el acontecimiento de Jess no refiere una pobreza “espiritual que niegue o esconda el sentido de la pobreza real. El docetismo y las confesiones desencarnadas de la fe constituyen peligro constante para la historicidad de la salvacin cristiana: un asesinato de Jess que ya no sea asesinato sino sacrificio redentor; un conflicto social y poltico de Jess que ya no sea conflicto sino llana predicacin del Reino; un asumir el contexto real de situacin de su poca que no sea presencia y voz de la divinidad en el corazn mismo del contexto histrico, sino una fcil encarnacin del logos; un haberse hecho pobre y carente que ya no sea en pobreza real, sino en pobreza espiritual.

Pobre y pobreza que realmente sean tales, sin vaciamientos de sentidos y de contenidos, tienen una semntica amplia que la teologa latinoamericana ha registrado desde aquellos das en que las mediaciones sociales parecan reducir los trminos a las solas categoras econmicas o a las perspectivas cerradas de una clase social enfrentada a todo lo dems. Y es porque las perspectivas complejas y amplias acerca del pobre y de la pobreza no resisten ser definidas por una sola variable con oscurecimiento de otras vertientes de sentido:

En sentido econmico, pobre es el carente de recursos monetarios

En sentido cultural, pobre es el subyugado por modalidades de vida y de expresin ajenos a los suyos

En sentido poltico, pobre es el violentado y oprimido por el poder abusivo

En sentido clnico, pobre es el enfermo

En sentido sicolgico, pobre es el enajenado, el extraado de s mismo

En sentido educativo, pobre es el iletrado

En sentido tnico, pobre es el negro, el indgena, el latino, la minora

En sentido sexual, pobre es el “anormal”

En sentido epidemiolgico, pobre es el infectado

En sentido moral, pobre es el descarriado

En sentido familiar, pobre es el solo, el triste, el hurfano, la abandonada, la viuda

En sentido de gnero, pobre es la mujer victimizada

En sentido de derecho, pobre es el excluido y pisoteado, sin acceso a la protesta, al dilogo, a la democracia, a la representacin

En sentido de necesidades bsicas insatisfechas, pobre es el que no puede acceder a comida, techo, salud, educacin

En sentido de desarrollo, pobre es el condenado a no ver actuadas nunca sus potencialidades fsicas, espirituales y sociales

En sentido ecolgico, pobre es aquel a quien se le destruye su habitat, su medio ambiente y sus recursos de aire, de suelos, de flora, de fauna

En sentido teologal, pobre es el que se cierra a la misericordia y al amor

En sentido religioso, pobre es aquel que es violentado en su conciencia y a quien se le niega o se le impide buscar y hallar la razn de su sentido histrico y de su ltimo sentido.

Con esos pobres y para esos pobres, que pululan a todo lo largo y ancho de la geografa de Amerindia, es para quienes Dios trabaja en la historia y con quienes pacta su alianza reveladora y salvadora. El denominador comn de estos pobres y de estas pobrezas es la carencia real.

Por desgracia, la misma comunidad pastoral y teolgica de Amrica Latina ha sido proclive al vaciamiento del lenguaje de la liberacin, que hoy resulta espiritualizado y privado de su mordiente de significacin econmica. Ha suscrito la confusin de los sentidos semnticos y prcticos del pobre y de la pobreza. Ha permitido que la ya lograda mediacin de las ciencias sociales analticas en la elaboracin teolgica y pastoral se reemplace otra vez por las clsicas mediaciones filosficas, que nos han ayudado ms contemplar el mundo que a trasformarlo.

3. LAS LTIMAS FASES DE NUESTRA POBREZA

Significado

La pobreza es una situacin de privacin humana inaceptable. Y privacin o carencia dicen relacin a aquello que hombre y mujer deben tener para ser lo que les compete, no en un orden simplemente distributivo, sino entitativo.

Porque es verdad filosfica y teolgica que ser y tener operan en planos no reductibles el uno al otro ni homologables, de los cuales el ser del sujeto prima sobre la tenencia del objeto. Pero el tener y el poseer del objeto son condicin, muchas veces primarias, para que el sujeto simplemente sea.

Por eso, porque la pobreza atenta, no solo contra el tener de los objetos, sino contra el ser de los sujetos y de la inmensa mayora de los sujetos, se trata de una situacin de privacin o de carencia completamente inaceptables.

Las manifestaciones recurrentes de nuestra pobreza son:

  • Bajos niveles de ingreso y de consumo: sobrevivir con un dlar diario (dos mil pesos)
  • Bajos niveles de educacin, salud y nutricin
  • Bajos niveles de capacitacin laboral y consiguiente desempleo
  • Imposibilidad de satisfacer necesidades bsicas primarias (comida, vestido, techo, salud, educacin)
  • Vulnerabilidad a las polticas de salarios, de tarifas, de servicios, de impuestos, de recorte del gasto pblico y de la inversin social
  • Marginacin en la toma de decisiones polticas, econmicas, sociales
  • Morbilidad y mortalidad tienen en los pobres su mejor presa: todas las plagas, epidemias y taras han hecho, ellas s, “la opcin por los pobres”
Causas

Causa primera y fundamental de nuestra pobreza sigue siendo la asimetra en la tenencia.

No es defendible en el plano filosfico y menos en el teolgico la tesis comn a la biblioteca neoliberal, a saber, que la asimetra est constituida y viene dada en el ser mismo del hombre, en cuanto que Dios o la madre naturaleza nos concibieron en radical desigualdad entitativa: hombres y mujeres no naceramos fundamentalmente iguales; sino que las inocultables diversidades subjetivas aduciran desigualdades constitutivas entre los miembros de la misma estirpe humana.

La asimetra en la tenencia puede ser culpable (directamente imputable), culposa (indirectamente imputable) o, acaso, inculpable (no imputable absolutamente bajo culpa o bajo pena) En el inmediato pasado, todo el asunto de las asimetras sociales en el horizonte marxista estuvo acompaado (dominado?) por un juicio moral implacable que, al tiempo que seal los principios sustentadores de las asimetras (propiedad privada, clases sociales, estado y religin) tambin exacerb la lucha implacable de una clase social contra otra, supuesta causante de sus males, incluso hasta la revuelta armada y el exterminio del supuesto enemigo social. Colombia es el ltimo de los ejemplos de revuelta armada ideolgica, antes de que sus revolucionarios transmutaran sus ideales en pura y simple delincuencia comn. Quizs no sea el caso proseguir en la identificacin y sealamiento de culpables reales o presuntos, sino de identificar en manera corresponsable las alternativas de solucin.

La asimetra en la tenencia se describe por ciertos elementos primarios que ms contribuyen a determinar la pobreza, como son

  • tierra,
  • medios de produccin,
  • educacin,
  • informacin,
  • acceso al sistema financiero,
  • participacin en el beneficio social

A ms de las asimetras en la tenencia, hoy es factor sealado de la general pobreza la corrupcin galopante con relacin al bien pblico y al tesoro nacional. Aqu Colombia ocupa por desgracia el tercer puesto entre los pases ms corruptos del planeta. A la galera de su corrupcin aberrante pertenecen entidades literalmente saqueadas como la Caja Nacional de Previsin, el Banco del Estado, el Fondo Nacional de Puertos, el Seguro Social, el Instituto de la Reforma Urbana. Unos dirigentes del Senado hicieron contrataciones mensuales de 1000 millones de pesos en papel higinico. Un “padre de la patria gasta cada mes en su celular una suma similar a la del papel higinico. Un tristemente clebre presidente del congreso se fue de tour a Rumania con sus compadres para hablar en un parlamento que estaba clausurado por vacaciones. En un solo mes se hicieron contrataciones por novecientos mil millones para limpiar fachadas del capitolio y comprar neveras y automviles para los congresistas.

La deuda externa, por lo dems, delimita de tal manera nuestra dbil economa, que un 40% del producido total de la nacin se destina al pago de los intereses de la deuda, estimada en este momento en 37 mil millones de dlares. Con lo cual, el primer rengln de exportaciones del pas es el capital neto, no las flores ni el banano, no el petrleo ni el caf.

Si la fuente primaria de riqueza son los propios recursos naturales, mucho ms si ellos constituyen el rengln de las ventajas comparativas de un pas de trpico, entonces se percibe hasta dnde es causa de empobrecimiento el deterioro del medio ambiente, que recae sobre todos, pero en especial sobre los indgenas y campesinos, que son los pobres por antonomasia. El desarrollo de los fuertes se ha librado y se sigue librando a costa de los recursos de los dbiles.

El estado actual del capital humano se sigue caracterizando por su atraso cultural, educativo, tcnico y tecnolgico. Se acrecienta por la indolencia de un sistema educativo que no acompaa el proceso de desarrollo humano y social de nuestros pueblos. Ni el artesanado (“hand-werker) de trabajadores manuales como carpinteros, plomeros, costureros, mecnicos, ingenieros de alimentos, ni la industria agropecuaria, ni los niveles medios y bajos de la economa (tiendas de barrio, guarderas, restaurantes, industrias caseras) tienen cabida al lado de los cuadros estereotipados de los licenciados, magister y doctorados que se preparan de modo exquisito y exclusivo en nuestras universidades pblicas y privadas. La academia ni se inserta en ni acompaa el proceso de nuestro desarrollo econmico y social.

4. SOAR LA SUPERACION

En el Foro Social Mundial en Porto Alegre (su versin colombiana se celebr en Cartagena) se ha dejado de llorar y se ha vuelto a soar. Soar, no el sueo americano, sino el latinoamericano. Soar, pero “siendo conscientes que se suea, como ense Nietzsche, porque solo as el sueo no es quimera, sino que responde a la invitacin kantiana del “qu debo pensar y qu puedo razonablemente esperar.

No han surgido modelos de economa y de sociedad que sean alternativos a los consabidos sistemas de regulacin de la economa y al sistema de economa libre. Con el descrdito rotundo del primero y el auge globalizado del segundo. Ni puede esperarse razonablemente para el corto y mediano plazo un estado de cosas diferente

Pero trtese del sistema de economa social o del modelo econmico de capital, debemos convenir en que la generacin de riqueza y la economa de mercado son elementos imperativos a toda conciencia y a toda ciencia. Es falsa y maniquea toda corriente social o religiosa que predique en contra de la generacin de riqueza, como es ignorante la posicin de quienes concluyen que hoy la Iglesia condena la economa de mercado. La economa, o es de mercado, o no es economa. Cuando el valor de cambio se separ del simple valor de uso, entonces naci el mercado y tambin la economa.

De ah se sigue que pertenecen internamente a la lgica y tambin a la tica de la generacin de riqueza el trabajo y la produccin, la acumulacin y la previsin, la cualificacin y la seleccin, el comercio y la distribucin, la empresa y la tecnificacin.

El punto terminal del ingente esfuerzo latinoamericano debe ser el crecimiento econmico de nuestros pases, que se vea acompaado, es obvio, del crecimiento humano y del crecimiento social, puesto que la economa no es un absoluto sino un relativo al sujeto y la sociedad.

El axioma “no se puede repartir la pobreza encierra la enorme verdad imperativa del crecimiento econmico, aunque disimula muy mal el sentido perverso de que los pobres deben esperar al trmino del proceso total del crecimiento econmico, antes de que puedan participar del beneficio social.

Por el contrario, toda fase del proceso econmico debe esforzarse por acrecentar y acercar los ndices del ingreso neto y de la inversin social.

En el tortuoso camino antiguo y nuevo de acercar los ndices de relacin entre hipoteca social y capital, el rgimen de impuestos ha sido y debe seguir siendo un instrumento apto; que tiene la virtualidad de ser ineficaz por inexistencia de los recaudos o evasin de los mismos; o de ser tan asfixiante del capital y de la empresa, que los impuestos, contribuciones de ley y prestaciones se convierten en destruccin de los mismos espacios que generan riqueza y ofrecen empleo. En todo caso es cierto que el rgimen de impuestos es por ahora la manera ms lcida de intentar la redistribucin social del ingreso y el beneficio comn del crecimiento econmico.

Adems, la superacin de la pobreza no puede conseguirse sin uso del poder poltico que trace una filosofa nueva del Estado, que integre, quizs, muchos de los recortes y limitaciones que hoy reclama el mismo modelo neoliberal. Pero sin retrocesos en la tica del Estado, que en la sana tradicin poltica, filosfica y teolgica se define por relacin a los pobres: “En la tutela de estos derechos de los individuos se debe tener especial consideracin para con los dbiles y pobres. La clase rica, poderosa ya de por s, tienen menos necesidad de ser protegida por los poderes pblicos; en cambio, la clase proletaria, al carecer de un propio apoyo tiene necesidad especfica de buscarlo en la proteccin del Estado. Por tanto, es a los obreros, en su mayora dbiles y necesitados, a quienes el Estado debe dirigir sus preferencias y cuidados (Len XIII en Rerum Novarum, citado por Juan Pablo II en Centessimus Annus #10)

Por ltimo, los modos de intermediacin social son hoy objeto de anlisis y discernimiento. A diferencia de dcadas anteriores, la solucin al flagelo de la pobreza no debe pensarse tanto en trminos de beneficencia, sino de posibilidad de acceso; y no tanto en ptica de suplencia, sino de ingerencia.

Porque si debemos interactuar en el actual ordenamiento de la economa y contar con la imposibilidad de escaparnos de l, la mejor intermediacin social es el resultando del acceso del pobre al sistema financiero, al crdito fcil, al inters sin usura, a la socializacin de la banca.

El banco y, sobre todo, las corporaciones se explican por la relacin entre ahorro y prstamo y entre intereses pagados al ahorrista e intereses cobrados al prestamista; y el volumen de la oferta y de la demanda son reguladoras del mercado de capitales. Pero los ndices de utilidad, por lo general exorbitantes de bancos y corporaciones, indican que la anterior correlacin no se establece en el plano de lo tico, sino en el plano del enriquecimiento usurero del banco o de la corporacin.

5. LA POBREZA: LO QUE DEBE PERMANECER EN LA IGLESIA

La severa afectacin de la pobreza es un fenmeno transversal sobre tres cuartas partes de la humanidad. En Colombia las cifras estimadas de poblacin bajo lnea de pobreza extrema o absoluta son de 11 millones del total de 37 millones. Pero el 10% de la poblacin colombiana es poseedora del 40% del ingreso total.

La pobreza se ha especializado en nuestro hemisferio sur que, por paradoja, conforma la porcin mayoritaria de la Iglesia. Ah entra en contradiccin palmaria el pretendido discurso de lo religioso en trminos de amor, justicia y fraternidad. La realidad real hace cnico el discurso de lo religioso y de las religiones que, extraadas por completo de la vida real, pululan tambin en la Amrica nuestra.

Por eso, la ecclesia pauper, Iglesia pobre es un modelo de Iglesia que se define y que se organiza a partir del hecho mayor de nuestro tiempo que es la pobreza generalizada.

La ecclesia pauperum, Iglesia de los pobres determina una misin y apunta a una teleologa, destino o punto terminal de la accin, que es la liberacin de los pobres en la dimensin inmanente y trascendente. Solo que la destinacin al pobre no tiene por qu ser declarada “no exclusiva y no excluyente si se percibe que la buena noticia consiste en la relativizacin de la pretendida absolutizacin del bien temporal hasta confundirlo con el bien total o con el bien definitivo: Son Bienaventurados del Reino quienes suspenden la racionalidad primaria de la riqueza temporal porque han sido alcanzados por el polo primario del amor y de la fraternidad. Por eso el que no es pobre debe hacerse pobre: “primero en suma pobreza espiritual; y despus, querindome su Santsima Majestad, tambin en suma pobreza actual para ms amarlo y ms seguirlo”, segn la esplndida formulacin ignaciana.

De la clebre opcin por el pobre en cuanto vctima de la culpa ajena, ojal quedara en nuestra Iglesia y en nosotros:

La opcin por los intereses del pobre

La opcin por los modelos de economa y sociedad que resuelvan o mitiguen el impacto de la pobreza generalizada

La opcin por las formas de organizacin popular en que los mismos pobres defienden su causa y sus derechos (huelga, paro, sindicato, protesta, reivindicacin laboral o salarial, defensa de marginados tnicos, sociales, sexuales)

La opcin por las culturas populares en cuanto imaginarios de representacin del mundo y de la sociedad en formas alternativas a los modelos dominantes

La opcin por la educacin popular que no signifique la simple entrada del pobre en el mismo sistema que lo ha dominado y empobrecido: educacin para el cambio

La opcin por la insercin y acompaamiento del pobre all donde vive, padece, ama, crece (insercin geogrfica que se acompae de la insercin en sus intereses)

El pobre y la pobreza, como determinantes de la razn y de la misin de la Iglesia, han venido a ser un elemento transversal, con el que se ha renovado de raz la faz histrica y social de la misma Iglesia. En ese marco sacramental queda todava amplio espacio para seguir consumiendo nuestras existencias en el fuego del amor de Dios y de todos los excluidos de la Amrica nuestra.