|
Un ejercicio
de provocacin para abrirnos hacia el futuro
La memoria
de la fidelidad de Dios
crea la fidelidad del hombre
Amedeo CENCINI
Germn
Medina Acosta Pbro.
Miembro del Equipo de Formadores Seminario
Mayor de Bogot.
Doctor en Teologa Pastoral
Universidad Pontificia Salesiana
Roma
Cuando el consejo de redaccin
de la revista Seminarium Bogotense me invit a participar
en el presente nmero dedicado a reflexionar en torno a la afiliacin
del Seminario Mayor de Bogot a la Universidad Javeriana, en cuanto
a los ttulos acadmicos se refiere, se revivi en m el inters
especial por la identidad y el sentido del Seminario en
la Arquidicesis de Bogot. Inters que ya se vena alimentando
a partir de mis estudios sobre la formacin para el discernimiento
y de mi reciente experiencia espiritual dentro de los ejercicios
Ignacianos de mes.
Interpreto que la afiliacin del Seminario a la
Universidad Javeriana busca, por una parte, reconocer la
validez eclesistica y civil que los estudios acadmicos brindados
por el Seminario poseen, y, por otra, tender hacia una
todava mayor calificacin de los mismos en orden a encaminarnos,
como la comunidad educativa que somos, hacia lo mejor. [i]
Naturalmente que esta afiliacin no significa
ni la absorcin del Seminario por parte de la Universidad, ni
tampoco la prdida para el Seminario de su identidad. Sabemos
que la formacin acadmica no puede agotar la rica y compleja
tarea de la formacin de un pastor. En el campo de la formacin
de un pastor, la Universidad ni pretende, ni puede sustituir la
competencia propia del Seminario. Tanto el Seminario como la Universidad
tienen claro que se trata ms bien de formalizar e intensificar
la recproca colaboracin que se han venido prestado a lo largo
de sus no ajenas historias. [ii]
En mi caso tengo que reconocer,
en razn de la verdad, que la Universidad Javeriana siempre ha
estado presente a travs de sus profesores y ofertas de formacin
especializada. Recuerdo con especial gratitud y aprecio a mis
profesores de cosmologa y lgica matemtica durante el ciclo
de filosofa en el Seminario; a mis profesores de historia de
la Iglesia y de Sagrada Escritura en el ciclo teolgico realizado
all mismo; la Licenciatura en Teologa en la Universidad Javeriana;
el curso de planificacin pastoral en la Casa de la Juventud;
los estudios sobre psicologa comunitaria y pedagoga de los valores
en las facultades de Psicologa y de Educacin.
Creo que mi caso no es el nico,
muchos de mis compaeros sacerdotes dentro y fuera del seminario,
han tenido y siguen teniendo un vnculo cercano con ella, con
sus profesores, con sus programas. Se trata entonces de formalizar
y estrechar dichos vnculos en orden a la colaboracin recproca
sobre todo hoy cuando la complejidad del mundo con sus transformaciones
vertiginosas reclaman y brindan, a la vez, la oportunidad de vivir
y de trabajar en comunin desde nuestra propia diversidad y riqueza.
Con en el nimo de hacer notar
la responsabilidad central que compete al Seminario en el proceso
de formacin de los pastores, intento en el presente artculo
invitar a reflexionar sobre su identidad.
1. Las perspectivas
Cuando uso la categora identidad lo hago
desde una interpretacin narrativa de la misma. Segn sta
interpretacin, la identidad de un individuo o de un colectivo
es una construccin que se relata, es decir, que es en el relato
de la propia historia de vida de los individuo y de los colectivos
que su identidad se configura (cualidad biogrfica de la identidad).
[iii]
Re-pensar entonces la identidad
del Seminario Mayor de Bogot significa, desde un enfoque biogrfico,
no slo hacer memoria (rastrear informacin, revisar documentos)
sino sobre todo hacer hacer memoria, es decir, generar toda
una dinmica institucional por medio de la cual personas concretas
puedan verse involucradas para narrarse en su relacin con la
vida del Seminario y sus vivencias. Si bien esta tarea desborda
las posibilidades del presente escrito, ella nos seala la importancia
de proyectar una seria investigacin en este campo. Yo me limito
a realizar aqu un tmido esbozo que, me auguro, pueda resultar
provocador.
Por otra parte, desde la perspectiva de la
fe revelada, la identidad tiene que ver con la vocacin y
sta con el ideal que Dios tiene sobre el hombre. La identidad
resulta as de la configuracin con el ideal y el ideal representa
a su vez el llamado. Cuando hablo de ideal no me refiero a algo
abstracto sino al misterio de Dios amor que se revela en la historia
misma de la persona y que lo mueve a auto trascenderse, misterio-presencia-llamado
que es necesario saber descifrar. De ah la necesidad de saber
leer la historia de los sujetos y de las instituciones y de stos
en ellas. De ah la necesidad del discernimiento.
[iv]
2. El procedimiento
Asumo como procedimiento para encontrar el sentido
del misterio en la vida del seminario, para recordar y discernir
su particular vocacin educativa, el mtodo gentico-histrico. [v]
Si bien este mtodo est pensado
para ser desarrollado originalmente en el mbito personal, aqu
amplo su perspectiva para que pueda ser utilizado en el mbito
comunitario.
Se trata de una pista pedaggica por medio
de la cual se busca re-descubrir y descifrar el sueo de Dios
sobre la propia vida, esa presencia de Dios que todava no se
conoce y que abraza cada da de la existencia.
[vi]
Este mtodo acenta el valor de la memoria en
los planos psicolgico y espiritual, con el fin de aprender a
recordar para discernir el misterio. Concilia la perspectiva espiritual
con la psicolgica, junto con sus respectivos elementos (bblico/afectivo)
e instrumentos (categoras). [vii]
Consiste fundamentalmente en
un ejercicio de integracin (re-lectura y re-asuncin) de lo vivido
como historia de salvacin. La vida es historia de salvacin,
y la fe memoria (recuerdo, re-apropiacin e integracin del pasado).
Ser creyente, en consecuencia, es saber leer las estaciones
de la existencia.
Desde sta perspectiva me atrevo a iniciar un
ejercicio referido al Seminario: re-apropiarnos significativamente
de su pasado e integrar las polaridades presentes en su vida y
en el misterio. [viii]
Establezco dos momentos en el desarrollo de mi
intento: el primero se refiere a los conceptos bsicos que pretendo
manejar y el segundo a una primera descripcin del ejercicio que
propongo realizar. Al final indico algunas implicaciones que tal
ejercicio requerira.
3. Los conceptos relacionados
Antes de describir el ejercicio, considero importante
hacer claridad sobre los conceptos que en l se encuentran involucrados.
Estos son los de memoria bblica, memoria afectiva
y memoria amoris.
3.1. La memoria bblica
La Teologa espiritual conoce el concepto de memoria
bblica como el tpico modo de creer del hombre espiritual. [ix] El po Israelita crea recordando
y recordaba creyendo (Dt 8, 2); haca memoria, recordaba, celebraba,
renda culto y memorial, es decir, que su memoria no se
diriga simplemente al pasado, sino que se proyectaba hacia el
futuro; no era una simple crnica de un tiempo que fue, sino evento
de salvacin que adviene aqu y ahora, manteniendo vivo y renovando
en el tiempo su significado y eficacia.
Cuando el alma Israelita recuerda
alguna cosa, no significa que tenga en la memoria una imagen objetiva
de cualquier cosa o de cualquier evento, sino que esta imagen
es suscitada en el alma y le ayuda a determinar su direccin,
su accin. Cuando el hombre recuerda a Dios, deja que su ser y
su accin sean determinados por l.
Se trata entonces de una memoria
muy personal, fresca, atenta a la revelacin de Dios en el arco
de la propia vida, que narra la certeza de la fidelidad de Dios
pues l siempre ha sido Padre y amigo fiel.
La memoria de la fidelidad de Dios crea la fidelidad
del hombre, en una notable familiaridad con el dato bblico, que
viene a ser considerado como el espejo en el que puede verse reflejado
el propio acontecer existencial.
[x]
3.2. La memoria afectiva
Se trata de un concepto de la Psicologa que representa
la documentacin viviente de la historia de la vida emotiva de
toda persona. La memoria afectiva registra ms all de los hechos
singulares, las emociones a ellas ligadas. Tales emociones tienden
a reactivarse suscitando un afecto correspondiente, cuando en
el presente se representan situaciones anlogas a aquellas que
la ha originado. La memoria afectiva influye en la percepcin
y crea precisas expectativas, predisponiendo al sujeto a actuar
y reaccionar segn la experiencia ya hecha. Es como la matriz
de toda experiencia y accin. [xi]
Hay una memoria afectiva tpica del creyente,
la memoria de un dato o de una experiencia primordial: el encuentro
con la paternidad-maternidad de Dios. La memoria bblica llega
a ser tambin afectiva, cuando la memoria de las maravillas de
Dios en la propia historia o la experiencia del amor paterno divino
llega a ser matriz de toda experiencia y accin. El encuentro
con la paternidad de Dios y el acto de fe influyen sobre la percepcin
y sus expectativas correspondientes acerca del futuro de la propia
vida. [xii]
3.3. La memoria amoris
Se trata de un concepto que procede del patrimonio
espiritual de los Padres de la Iglesia, particularmente de San
Agustn, y que puede ayudar a pensar la sntesis entre la memoria
bblica y la memoria afectiva. [xiii]
3.3.1. Amor que recuerda y es recordado
Para San Agustn el amor es memoria, amor que
recuerda y es recordado. El amor sabe recordar el amor
recibido (conoce y reconoce el amor) lleno de gratitud por sentirse
ya amado, preferido a la no-existencia por una Voluntad Buena.
La memoria es tambin amor, voluntad de ser y de ser s mismo
con una propia historia de amor recibido, voluntad de evitar la
muerte del olvido. La memoria consiente hacer una re-lectura de
la propia historia como un don recibido.
[xiv]
3.3.2. Amor que reconstruye el pasado
Si bien el hombre puede no ser
responsable de su pasado, s lo es de la actitud que asume frente
a ste en el presente. El hombre puede modificar el valor de las
situaciones histricas e introducir orientaciones nuevas en los
mismos eventos de la creacin.
El amor transforma el pasado congelado (fatum)
en presente que fluye (vivere): juzga inconcluso el pasado,
reabre procesos, reexamina los actos, modifica las sentencias,
arranca los puntos muertos. Es el perdn cristiano, expresin
del amor misericordioso, el que abre a horizontes diversos y ms
amplios de sentido.
[xv]
3.3.3. Amor que redisea el futuro
Se trata de la operacin proftica que disea
el futuro. La memoria bblica (bblico-afectiva) se inclina hacia
el maana. Llega a ser matriz de toda experiencia y punto de partida
del propio proyectarse. La experiencia pasada, ahora recuperada
y redescubierta en su plenitud de sentido, llegada a ser memoria
(=rastro emotivo significativo) crea expectativas correspondientes
para el futuro a partir de la certeza de la constancia del objeto
(fidelidad de Dios), de la seguridad de que Dios permanecer fiel
a su paternidad y a su llamada. Se trata de un futuro de certeza,
realidad garantizada anticipadamente, antes de que se realice,
ya garantizada como futuro de redencin ya hecho iniciar por Dios.
De esta manera el futuro es historia de redencin. El Dios creador
que me ha forjado en la existencia, se manifestar como Dios redentor
que hace de este dato el lugar de realizacin de un proyecto pensado
por l, pero que pasa inevitablemente a travs de la eleccin
libre y responsable de la criatura. De la certeza del amor recibido
se pasa espontneamente a la decisin del amor donado. [xvi]
3.3.4. La Cruz icono del amor
La Cruz de Cristo es el icono del amor de Dios
que representa la certeza de ser amado por un amor grande, la
certeza de poder amar de manera tambin grande; la propia vida
est llamada a revelar el amor. La Cruz de Cristo revela el amor
de Dios y la amabilidad del hombre: su libertad afectiva y el
proyecto de donacin. La vida as se re-dimensiona como va de
la cruz. [xvii]
4. La propuesta
Nuestro mundo cambia vertiginosamente,
las nuevas generaciones toman distancia frente a la incomodidad
que les despierta algunas de nuestras instituciones, existen nuevas
sensibilidades que caracterizan a los sujetos que emergen tanto
en los escenarios sociales como eclesiales, surgen inquietudes
y malestares acerca de la autocomprensin que tenemos de nosotros
mismos, todo lo cual vuelve a poner en primer plano la cuestin
acerca de la identidad.
Nuestra Arquidicesis redescubri en su ltimo
Snodo (1998) la importancia de ponerse en camino de conversin; [xviii] el Seminario como Corazn
de la dicesis est invitado a seguir impulsando lo que entonces
ella resolvi.
Yo propongo Hacer memoria acerca
del Seminario, de su vocacin y misin para que a partir de all
podamos abrirnos hacia su futuro. Puede abrirse vlidamente
al futuro solamente quien ha estado tambin abierto a su pasado,
y lo ha hecho suyo. Slo quien se posee se puede dar, o al lmite
perderse.
4.1. Sentido
La devaluacin de la memoria es quiz uno de los
principales sntomas de los mltiples malestares en nuestra cultura
urbana. Mientras los adultos la sentimos como una mutilacin,
la gente joven la siente como la forma misma de su tiempo. [xix]
Al proponer Hacer memoria no me refiero simplemente
a conocer la historia del Seminario que ya ha sido escrita en
parte y de la cual muchos dan razn. [xx]
Se trata de suscitar una dinmica
dentro y fuera del Seminario que involucre a todos en la Arquidicesis
en orden a reapropiarnos de su historia y de nuestra historia
en l, a integrar todos los elementos que la configuran para abrirnos
hacia su futuro con fe creativa y esperanza viva; se trata de
pensar el futuro del Seminario con fidelidad a la tradicin,
atentos a discernir los nuevos signos de los tiempos y a saber
sacar del arca lo nuevo y lo antiguo (cf Mt 13, 52), los odres
nuevos para el vino nuevo (cf Lc 5, 38).
4.2. Posibles movimientos
Tentativamente se podran hacer los siguientes
movimientos [xxi] :
Hacer memoria bblica,
es decir reapropiarnos del dato bblico, de la tradicin, del
magisterio, de la reflexin pastoral acerca de la formacin del
pastor y de sus modalidades, agentes y lugares, del pensamiento
que como valioso patrimonio el Seminario mismo ha venido construyendo.
Aqu sealara la importancia de recuperar la experiencia formativa
que represent para Jess su vida oculta en Nazaret, lo que Pablo
VI ha denominado la Escuela de Nazaret. [xxii] Fcilmente
podemos centrar la atencin en el modo como Jess form a sus
apstoles pasando de largo sobre la manera como el Padre educ
a su pueblo y al mismo Jess en el seno de las pequeas comunidades-familia
en Nazaret.
[xxiii]
Hacer memoria afectiva,
esto es, reapropiarnos de nuestras propias vivencias en cuanto
a la formacin del pastor y al Seminario se refieren, narrando
y escribiendo las historias de vida, reconociendo inconsistencias,
confrontndonos, interpretndonos e integrndonos a la luz de
las categoras bblicas, identificando y discerniendo las llamadas
del Espritu en medios de las consolaciones y desolaciones que
se puedan suscitar.
Hacer memoria amoris,
profesar y proyectar la fe que Dios tiene en nosotros y la que
nosotros tenemos en l, particularmente acerca de la formacin
de sus pastores; tomar decisiones inspirados en las elecciones
que haga y manifieste el Nuestro Seor.
4.3. Implicaciones
Un trabajo de esta envergadura
implica muchas cosas: memoria para recordar que somos simples
servidores, no dueos de la verdad, ni de las comunidades en las
que Nuestro Seor nos llama a dar la vida; voluntad para
querer y hacer nicamente aquello que el Seor nos descubre, es
su proyecto; fidelidad a sus opciones y a su manera de
proceder en comunidad y en unidad; fe creativa para saber
confiar en su acontecer y re-inventar por l, con l y en l las
relaciones y modalidades de la formacin del pastor; salir
del sedentarismo, caminar para avanzar a buen ritmo; arriesgarnos
sin temor a soltar todo aquello que nos impida la exclusividad
de su amor y la obediencia a l.
Necesitamos formar verdaderos
creyentes, con quienes podamos discernir las distintas vocaciones,
y, en particular, la vocacin al ministerio del pastor como
eleccin que viene de Dios y no del capricho humano.
La propuesta en ltimas debe
traducirse en el diseo y ejecucin de una investigacin sobre
el Seminario que permita abrirnos hacia su futuro. La afiliacin
del Cuatrienio Teolgico del Seminario a la Facultad de Teologa
de la Universidad Javeriana se presenta como una oportunidad coyuntural
para re-mirarnos, por qu no aprovechar esta oportunidad para
ir ms all de lo acadmico y mirar tambin lo global-estructural
del Seminario? El reconocimiento civil del ciclo teolgico del
Seminario como Licenciatura, requerir de nuestra parte resolver
nuevas y mayores exigencias (pedaggicas, de investigacin, etc.).
Nuestras respuestas tendrn que guardar necesaria correspondencia
con un renovado proyecto global de formacin, rico en memoria,
en fe creativa y en confianza sencilla. Que la certeza del amor
recibido nos haga pasar a la decisin del amor donado.
[i] En este
momento ya es un hecho la afiliacin del Cuatrienio Teolgico
del Seminario Mayor de Bogot a la Facultad de Teologa de la
Pontificia Universidad Javeriana. Esta ya ha sido concedida
por la Congregacin para la Educacin Catlica segn el Decreto
del 10 de Abril del 2002 (Prot. Num. 1308/99), lo cual significa
que la Universidad Javeriana puede otorgar desde ahora el ttulo
de Bachiller en teologa a los seminaristas que hayan terminado
su ciclo teolgico en el Seminario. Ahora nos encaminamos hacia
la calificacin de estos mismos estudios en orden a su reconocimiento
civil y eclesistico como Licenciatura en Teologa.
[ii] Nuestras historias nos ensean la importancia de mantener la recproca
colaboracin sin confundir la naturaleza y finalidad de cada
institucin. Vase al respecto Jos RESTREPO POSADA, Apuntes
para la Historia del Seminario de Bogot 1840-1940, Bogot,
Editorial Centro S.A., 1940, 7-43.
[iii] HAKER, Hille Identidad narrativa y moral en la obra de Paul Ricoeur,
en Concilium (2000)285, 75-85; Agustn AGUA, Identidad
narrativa de los cristianos segn el Nuevo Testamento, en
Concilium (2000)285, 113-121.
[iv] Cf CENCINI, Amadeo. La storia personale casa del mistero. Indicazioni
per il discernimento vocazionale, Fliglie di San Paolo,
Milano 21997.
[vi] En la historia
personal se cumple un misterio de amor siempre imprevisto e
indito, siempre ms all de aquello que se crea y pensaba,
ms all de los deseos y depresiones o de la poca fe. Cada da
es una teofana diversa.
[viii] Se trata de dos instrumentos
interpretativos a travs de los cuales se puede re-leer y re-escribir
lo vivido. Con la re-apropiacin, la persona llega
a ser sujeto de la propia vida dndole libre y responsablemente
un significado; con la integracin se contina con ese proceso
y se reconcilian polaridades (lo objetivo y lo subjetivo; la
parte con el todo; lo negativo y lo positivo; la lucha psicolgica
y religiosa) hasta recapitular todo en Cristo (cf
ibid., 32).
[x] La Biblia es la visin que Dios tiene del hombre, la antropologa de Dios que
se ocupa del hombre y de aquello que le pide. Leer la vida a
la luz de la Biblia significa descubrirla en la verdad, en aquello
que puede y debe ser segn el proyecto de Dios. Para llevar
a cabo esta lectura, los eventos centrales y ms significativos
del acontecer de Israel (creacin, tentacin, cada, esclavitud,
el Mar Rojo, la liberacin, la llamada, etc) son considerados
categoras bblicas o parmetros claves (cf ibid.,
22).
[xviii] Cf SEXTO SINODO ARQUIDIOCESANO DE BOGOT, Declaraciones sinodales
1998, Santaf de Bogot, Publicaciones de la Arquidicesis,
1998, 33.
[xix] Cf MARTN-BARBERO, Jess. Jvenes: desorden cultural y palimpsestos
de identidad, En: CUBIDES, Humberto. et al., Viviendo
a toda. Jvenes, territorios culturales y nuevas sensibilidades,
Fundacin Universidad Central-Departamento de Investigaciones-Siglo
del Hombre Editores, Santaf de Bogot 1998, 32.
[xx] Cf Cuarto centenario del Seminario Conciliar de Bogot, en
La Iglesia 75(1989) Nmero Extraordinario.
[xxi] Prefiero usar el trmino movimiento y no el de fase o etapa, pues
creo que ste describe mejor lo que se quiere echar a andar.
[xxii] Nazaret es la escuela de iniciacin para comprender la vida de Jess.
La escuela del Evangelio (PABLO VI, Viaje del Santo Padre
a Tierra Santa. En la iglesia de la Anunciacin de Nazaret,
5 ene. 1964, en La Iglesia 58 [1964] 874-877,
76)
[xxiii] Aqu se comprende la necesidad de observar el cuadro de su permanencia
entre nosotros: los lugares, el templo, las costumbres, el lenguaje,
la religiosidad de que Jess se sirvi para revelarse al mundo.
Todo habla. Todo tiene un sentido (ibid.). Desde aqu
tambin podemos redescubrir por qu el Seminario se encuentra
bajo la proteccin y el ttulo de San Jos, quien siempre escucha
y acta la Voluntad de Dios, pone al centro de su vida al Salvador,
hasta el punto de constituirse en su custodio; lo sirve con
corazn indiviso; movido por el Espritu se abre progresivamente
a la compresin del misterio de Jess hasta participar de l.
|