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Meditacin sobre
El Evangelio de la Samaritana
(Juan 4,1-42)
Jess
comienza su ministerio a la sombra de Juan Bautista, bautizando.
En realidad, Jess tiene la delicadeza de no bautizar, sino que
lo encomienda a sus discpulos. Surge una polmica en torno a quin
bautiza ms: l o Juan. Cuando Jess se entera de eso, decide irse
y regresar a Galilea con sus discpulos. l ha tenido la intencin
de ayudar a Juan, pero ve que esa ayuda puede ser malinterpretada
por rivalidad, chismes, etc., as que en vista de que esto puede
perjudicar a su primo Juan, deja de hacerlo y escoge afrontar un
largo camino de bsqueda: al menos 150 km, en direccin a su casa
y a sus discpulos.
Ms adelante se encuentra
un pozo, el pozo de Jacob, donde l encontr a Raquel (Gn 29,1),
donde Elicer encuentra tambin una mujer para Isaac (Gn 24,10).
El pozo es el lugar donde las personas pueden encontrarse. Un punto
de encuentro, porque todos necesitan el agua. La necesidad empuja
a las personas a encontrarse y el pozo es un lugar donde las personas
pueden satisfacer esta necesidad de encuentro.
Ya que el pozo es
un hueco que penetra la tierra, es el smbolo de todo lo que el
hombre debe hacer para ir ms all de lo superficial. Nos afirma
que ms all de la banalidad de la existencia existe la posibilidad
de satisfacer la necesidad del hombre, simboliza una relacin que
va en profundidad, que no se queda en la superficie, en la epidermis.
Cuando llegan al
pozo, hacia el medioda, estn al menos en el segundo da de camino.
Jess est tan cansado de haber caminado, pero quizs tambin lo
est por la experiencia que acaba de vivir. De pronto ve venir a
lo lejos para sacar agua del pozo. Habitualmente las mujeres se
dirigan al pozo en la maana y quizs en la tarde para lavar los
platos y preparar la cena, pero no a la hora de almuerzo; y mucho
menos a pleno sol. El pozo de ordinario quedaba en un lugar solitario
para no contaminarlo con los desechos del centro habitado. El agua
era preciosa y haba que cuidarla.
Por qu t, samaritana,
vas al pozo a esta hora sola?
No quiero encontrarme
con las otras mujeres del pas, porque son malas conmigo, me consideran
una mujer de mala vida, mientras en realidad ellas son peores que
yo, pero quieren hacerse las buenas. Las odio. Y tambin porque
me hacen sufrir con sus miradas y con sus bromas. son todas unas
envidiosas. Y adems porque me gusta estar sola.
Pero, no ser que tienes algn otro fin, quizs el de encontrar
una caravana de extranjeros?
Pues s, prefiero a los extranjeros a la gente de esta estpida regin
donde me toca vivir.
Tras el primer fin
de ir a buscar agua, su corazn persigue otro fin: seducir. Qu
hace Jess? Huye porque una mujer quiere abordarlo? Las normas
no permiten hablar con una mujer, y ni siquiera a ella le est permitido
hablarle. Jess tiene sed y no tiene con qu sacar el agua y esto
lo obliga a pedir: era normal pedir de beber, lo anormal era pedirlo
a una samaritana. Jess se expone al rechazo al hacer tal cosa en
pblico. Ms all de las que podran ser las intenciones de la otra,
Jess expresa su deseo: dame de beber. El tono de Jess expresa
simplemente su deseo de beber y la capacidad de entrar en relacin
con la mujer de manera total y profunda como el pozo, sin fines
dobles. Jess no tiene miedo y no se deja llenar de temores.
Sigue siendo l mismo
y expresa su necesidad. Cuntos rodeos damos para lograr establecer
una relacin antes de manifestar nuestra verdadera necesidad? Jess
no dice siquiera por favor: sino que por lo que hemos odo, por
su tono de voz y por su mirada sabemos que no se trata de un imperativo
violento. La actitud de Jess es de transparencia. La persona que
trata con l puede constatar las intenciones del corazn de Jess.
Ser transparente quiere decir ponerse en las manos de otra persona,
jugar con las cartas destapadas, quiere decir morir al orgullo
y a la soberbia. Jess es capaz de excavar el pozo del amor autntico.
Esta mujer tiene el balde para llegar al pozo del amor carnal, afectivo,
pero no tiene el balde para alcanzar al pozo del amor autntico;
es ms, ni siquiera sabe que existe el pozo del amor verdadero.
Acercndose a Jess, se da cuenta de
que es un judo. Aunque haya ido para remediar su necesidad, permanece,
se siente confusa por la frase directa de Jess y se refugia en
un comportamiento formal, que le permita estudiar al que tiene al
frente y ver el juego que se trae: cmo es que t siendo
judo...? Ella al parecer no rechaza darle de beber sino que
se pone a jugar con la necesidad de Jess. Ella habra podido negrsela
o drsela y retirarse sin ms, pero ella prefiere soltarle
el rollo. Y lo hace sacando una vieja polmica sobre las relaciones
de judos y samaritanos. Es una provocacin. Un modo de romper el
hielo, una frase mediante la cual la samaritana obliga a Jess a
descubrirse: Si t, judo, tienes tan poco respeto de tus costumbres,
significa que no slo tienes la intencin de beber. La samaritana
usa la necesidad de Jess. Ve que tiene sed y que ella tiene la
respuesta a su necesidad. Juega con esta necesidad ejercitando poder
sobre l. Esta es la tcnica de poder que usamos a menudo en nuestras
relaciones: una vez identificada la necesidad del otro y apoderndonos
de todo aquello que pueda saciarlo, ejercitamos poder bien satisfacindolo
o bien dejndolo con su necesidad. Las relaciones de nuestro amor
son de compraventa, en ellas cada uno vende algo a cambio de algo.
Jess en cambio juega a las de perder: no tiene miedo de entrar
en relacin con alguien que es considerado impuro y que, segn la
religin juda, es causa de prohibicin para acudir a las prcticas
cultuales, y por tanto para la misma relacin con Dios. Jess con
tal de entrar en relacin con esta mujer hace algo que contradice
principios y convicciones que considera importantes y que ha practicado
toda la vida. Y esto Jess lo hace incluso para un encuentro ocasional,
que durar poco tiempo, que quizs no tendr continuacin, porque
para l cada persona es importantsima, como si fuera la ltima
con la cual entrar en relacin antes de morir. Ante la reaccin
de la mujer, cmo habramos reaccionado nosotros? Habramos entrado
en polmica? nos habramos retirado con el rabo entre las piernas?
Per Jess, introduciendo elementos nuevos
en el dilogo, comienza a jugar con el doble sentido: habla de agua,
pero se refiere a otra agua, que es su amor. Un agua desconocida
pero viva. Jess comprende que esta mujer est manifestando su necesidad
de relaciones nuevas. No se escandaliza, no se hace el moralista,
prefiere acoger su necesidad sin jugar con ella, sino yendo a la
raz de esa necesidad.
Para hacerlo introduce inmediatamente
a Dios en el centro del discurso: Si conocieras el don de Dios...
Jess quiere llevarla a ver su verdadera necesidad, aquel del que
tiene miedo y no quiere afrontar sino de manera superficial. Jess
tiene claro que Dios puede, a travs de l, responder a su necesidad.
Le propone agua viva, agua que corre como la del Jordn, que no
se pudre, que lava, que apaga la sed y da alivio.
Esta tambin es una tcnica de aproximacin:
las frases de doble sentido llevan a moverse en una determinada
direccin, para ver si la otra lo sigue. Slo que los dobles sentidos
de Jess se mueven en una direccin desconocida. Si conocieras
el don de Dios. Jess se propone como algo especial, como alguien
que puede satisfacer la sed de ella, con un agua particular, como
si hubiera sido enviado por Dios como un don. Parece casi decir:
T no sabes quin soy yo. Es la conciencia de Jess se ser lo
que es, sin falsa modestia, no con el fin de obtener un reconocimiento
de este mundo, sino en funcin de dar gloria a Dios. Jess es consciente
de lo que ha recibido y de lo que puede dar. Jess quiere ayudar
a esta mujer a descubrir cul es su verdadera necesidad, qu es
lo que en el fondo busca en verdad, pero no sabe que tiene necesidad
de ello. Para eso, Jess pone a Dios en el centro. Lo que dice Jess
es misterioso: cul ser esa agua viva, y qu personalidad ser
aquel que hasta se presenta como un don de Dios, un enviado de Dios?
Estamos frente a un loco, un fanfarrn
que ostenta descaradamente su capacidad de seducir o de veras este
hombre tiene algo diverso de los otros? La mujer se pregunta quin
ser este hombre: el nico a quien se puede comparar, por sus palabras,
es el patriarca Jacob. Ella lo ataca por donde es, para hacerse
acoger. Es una tcnica de poder con la cual trata de manifestar
veladamente su deseo. Todos necesitamos entrar en relacin con todos,
pero ninguno de nosotros lo hace correctamente: o huimos por miedo,
o tratamos de conquistar con instrumentos de poder. No somos capaces
sino de excavar pozos de agua que no calman la sed sino por un instante:
una vez que hemos exprimido a una persona, comenzamos a enamorarnos
de otra. El nico que puede salvar a la humanidad de esta incapacidad,
es aquel que sabe amar de verdad con un amor cualitativamente diverso,
un amor que busca el bien del otro, de la otra.
El nico es Jess. No te desanimes,
por tanto, ante la falsedad de tus relaciones: es posible an hoy
construir relaciones autnticas, acercndonos a esta fuente de amor
que es Jess. No encontrars fuera de l la posibilidad de ser plenamente
t mismo, slo falta que t lo quieras. El amor de Dios es el que
te est amando. Yo finjo dar para tomar, Dios en cambio pide para
dar.
Como dir Jess, esta mujer ha tenido
cinco maridos: la suya es una conciencia inquieta, en bsqueda continua
de algo que la apague, pero nada la apaga hasta el fondo. Dnde
estn aquellos hombres? Las relaciones que se establecen sobre el
ejercicio de poder estn destinadas a terminar muy pronto. Esta
bsqueda de la mujer la lleva a tener una actitud agresiva, la manifestacin
de su necesidad est cargada de deseo de ejercicio de poder: una
conciencia habituada a la discusin. Si t conocieras... Jess
en cambio la acoge con suavidad, no se aprovecha, no finge estar
calmado para luego, en el momento oportuno, seducirla. No tiene
dobles intenciones. Esta mujer no est habituada a ser tratada as:
no ha conocido a uno que se comporte correctamente con ella. Jess
se abre a la violencia del corazn de esta mujer, quiere hacerle
sentir que hay alguien en este mundo que no se aprovecha de ella,
y que no juega con las cartas tapadas. La mujer durante toda su
vida no ha hecho ms que probar todas las fuentes, para quitarse
esta sed que la devora. Pero han sido siempre fuentes que no le
han quitado la sed: ha sido siempre como una camella errante que
vaga siempre en busca... Pero ahora siente que la relacin con Jess
es un agua distinta: se siente tranquilizada, se siente comprendida,
no se siente juzgada. A medida que habla con Jess siente acogida,
tranquilidad, siente que esta agua que le propone Jess, la est
bebiendo, aunque todava no entiende de qu se trata. Jess no pretende
ms y contina con la pregunta: Ve a llamar a tu marido...
Jess usa una palabra muy delicada que
habra que reinventar hoy: una palabra que indica ya sea al marido,
ya sea a un hombre cualquiera, de modo que la mujer puede responder
o eludir la pregunta claramente por cualquiera de los sentidos.
Jess no le hace violencia, pero le ha puesto el dedo en la llaga.
Jess debi haberla amado mucho para que ella hubiera acogido esta
pregunta permaneciendo calmada y reflexiva. Finalmente ha encontrado
a alguien con quien puede hablar a carta abierta, con el cual puede
hablar libremente, siente liberacin, curacin. Jess no le pide
a esta mujer que deje a ese hombre, Jess es fraternal en su actitud.
Aunque es un amor vivido de modo desordenado, basado en juegos de
poder y explotacin, Jess no quiere sepultarlo... es ms: con su
agua Jess viene a salvarlo, a hacer que no se quede en el estadio
del amor que luego termina, como han terminado los otros matrimonios
en la vida de esta mujer. La condicin esencial para calmar la sed
de alguien es tener claro cul es su sed. Por eso Jess la lleva
a una actitud de confesin. No es fcil, porque brotan del interior
los miedos y los celos. Esta mujer respondiendo a la peticin de
Jess se abre a compartir su vida. Jess le hace sentir que ella
es importante para l pero que no quiere aprovecharse de ella. quiere
hacerle ver que tiene claro qu tipo de mujer es ella, pero acogindola.
Decir: no tengo marido es tambin
decir: soy pobre, necesito de ti, es una confesin. Jess viene
para ordenar el amor humano ofreciendo su agua. Ella no entiende
pero experimenta que la acogida de este hombre la hace sentir bien,
su sed se est apagando. Se siente acogida, iluminada y tranquilizada.
Es el compartir su vida lo que le hace experimentar el agua viva.
Descubre que es importante para l, que est dispuesto a sacrificarse
por ella, a exponerse a las crticas. La mujer reconoce que Jess
es un profeta, es decir, que ha sido enviado por Dios a ella. Sin
embargo empieza a sacar cuestiones teolgicas... la adoracin, Samara,
Jerusaln Ciertamente son problemticas autnticas, y que resueltas
pueden dar una mejor comprensin, pero, qu necesidad haba de
sacarlas fuera precisamente mientras la relacin ha llegado a ser
tan ntima?
La samaritana hace una pregunta: Quin
tiene razn? Nosotros o ustedes? Es mejor nuestra religin o la
de ustedes?... Por qu una mujer que est acostumbrada a calmar
su sed en el pozo en lugar de hacerlo en la Iglesia hace preguntas
de carcter religioso? Quizs busca un argumento religioso para
hacer ver que est en grado de sostener el careo con el personaje
que tiene delante y que pone siempre a Dios en el primer lugar.
Manifiesta un deseo de continuar hablando con este hombre, pero
por favor, cambiemos el argumento. Es como decir: me gusta charlar
contigo, pero no hablemos de mis maridos, de mis problemas afectivos.
Eso me hace sufrir demasiado. La mujer en realidad no logra sostener
la relacin con Jess, a pesar de sentir la necesidad de continuarla,
cambia el discurso. Qu ha sucedido? No logra vivir su verdad,
ha cado aquella pantalla, aquella mscara con la cual se pona
en relacin con los dems, y no es capaz de vivir sin ella, no est
habituada a verse ni a dejarse ver tan a la luz del sol. En nuestras
relaciones nos presentamos ante los dems con una imagen que nos
sirve de pantalla entre lo que presentamos y lo que somos en realidad,
Jess entra en relacin sin necesidad de mscaras. Muestra lo que
es, ms an, es capaz de acoger al otro por lo que es y no por lo
que muestra. Pero esta mujer no est habituada a estar en esta verdad:
tiene miedo de s misma, de Jess... Y Jess parece que se somete
a esta peticin. Comienza a hablar de la controversia judeo-samaritana,
pero con gran habilidad regresa al problema central de esta seora:
el problema del Padre, y le presenta a un Dios Padre que se hace
mendicante de adoradores en espritu y verdad.
La invita a tener con Dios la misma
relacin que est instaurando con l, una relacin de autenticidad,
una relacin de verdad. Ella escapa de nuevo: S que debe venir
el Mesas... Es casi ofensiva, es como si dijera: Qu sabes t?
Quin eres t para venir a removerme estos problemas?
Pero Jess insiste: El Mesas soy yo,
no escapes, confa en m. Veo que ests espantada. No ves que le
estoy prestando un servicio a tu vida? Ella querra estar con Jess,
pero no consigo misma. Hablar siempre de otras cosas, de los otros,
pero no de s misma. Jess es muy delicado, est en la jugada, como
siempre, comprende la necesidad de la conciencia de la mujer respeta
sus tiempos, pero al mismo tiempo, busca llevar el discurso al punto
principal: Dios! El Padre... Jess habla del Padre, hace entender
que ella tiene necesidad del Padre, de la paternidad, ella necesita
entrar en esta relacin autntica con Dios, y conocer que l es
Padre. No obstante toda esta actitud de acogida de Jess, la mujer
saca a lucir la historia del mesas. Podemos imaginar que sea lcito
indagar la identidad de una persona antes de darle confianza, sin
embargo da precisamente la impresin de que intenta escabullirse
una vez ms. En el fondo le pide a Jess decir explcitamente que
es el Mesas, o que Jess, reconociendo que no lo es entre en relacin
con ella sin pretensiones de involucrarse, porque la persona que
verdaderamente podr dar una respuesta al corazn del hombre todava
est por llegar. Una vez ms, precisamente detrs de una pregunta
justificada, busca una actitud de resistir hasta el final antes
de dar verdaderamente confianza a una persona; el corazn no se
rinde, dentro se ha desatado una batalla terrible: este hombre se
ha puesto completamente al servicio de mi persona, este hombre me
est abriendo perspectivas infinitas para mi vida de mujer, para
mi relacin con Dios, estoy haciendo una experiencia como nunca
antes en mi vida, y precisamente por eso te meto el bastn entre
las ruedas, te pongo a prueba, te estrujo hasta el final, hasta
hacerte salir el alma, porque no me fo, y me fiar solamente cuando
vea correr tu sangre, cuando te vea aplastado bajo mis golpes, bajo
mi insistencia, mi reprobacin. En este punto, Jess, en un ltimo
vaciado de s mismo, debe decir lo que es el secreto ntimo, ms
ntimo de su vida, debe manifestarse a s mismo hasta el fondo,
y correr el riesgo de ser rechazado, all donde despus no es posible
hacer nada ms. En efecto, despus de estas ltimas palabras de
Jess, no hay nada ms que decir: si la samaritana lo rechaza, Jess
no tiene ms cartas para jugar, y esto sera desastroso para la
samaritana misma. Tambin esta afirmacin de
Jess, la ms grande que se pueda pensar, podra ser entendida como
una afirmacin poderosa y que sobrepasa, como conviene a un hijo
de Dios, en cambio debe ser leda precisamente en esta clave pasiolgica
(de la pasin), en esta actitud de vaciarse de s mismo. Ella quisiera
estar con Jess, pero no consigo misma. Hablar siempre de otra cosa,
de los otros, pero no de s misma. En este momento sucede un hecho
decisivo: regresan los doce.
Para la mujer es
un momento decisivo. Ahora sabr si Jess est hablando en serio
con ella. Podra esperarse que Jess le volteara la espalda, como
quizs hara ella si llegase gente del pas.
Ahora ve que Jess
est dispuesto a comprometerse con ella incluso pblicamente: este
hombre est dispuesto a pagar por ella. Tema que terminase el encantamiento
de la relacin con ella, pero Jess no la abandona, no se preocupa
de salvar las apariencias. En aquel momento regresan los discpulos,
y ste es un acontecimiento que pone a Jess todava en la condicin
de perder an su vida. Ellos se dan cuenta de que Jess est hablando
solo con una mujer, est haciendo algo que va contra la ley, esto
es causa de escndalo en ellos.
Adems saben que
Jess tiene hambre, pero no le manifiestan nada a Jess: no estn
presurosos, no le preguntan siquiera si tiene necesidad de algo.
Los doce, en el intento de reiniciar un dilogo con Jess, sacan
el tema del comer, algo as como cuando nosotros queremos estar
con alguien y lo invitamos a cenar. Ms all de las situaciones
de dificultad, debe haber en cualquier caso un respeto por las necesidades
fundamentales de las personas, los conflictos suceden para ser resueltos,
para ser momentos de crecimiento. Las clarificaciones sucedern,
pero no es justo tratar al otro de este modo, ignorando sus necesidades
fundamentales, sin embargo, eso es lo que hacen los apstoles; y
adems no le manifiestan sus perplejidades respecto de su comportamiento,
sino que permanecen callados. Cmo hace de mal este silencio hostil,
es mejor cuando te dicen las cosas en la cara: sta es guerra fra.
Jess no ha cambiado
de actitud con ella, a pesar de esta presencia de los doce que lo
siguen mirando con mala cara. En este momento la samaritana est
tan contenta que siente la necesidad de ir a comunicar su alegra
a todo el pas; precisamente a aquellos paisanos a quienes antes
evitaba, y va a contarles aquello que haba prometido nunca contar
a nadie: todo lo que he hecho. Antes de partir lanza a Jess otro
mensaje transversal: dejo aqu mi cntaro, porque regreso inmediatamente
y s que t me esperars y que me puedo fiar de ti.
Es probable que maana
esta mujer regrese al pozo con las otras mujeres y ya no ms sola
porque se siente reconciliada consigo misma, con Dios y con su gente.
Ella que es una aventurera solitaria ahora se da cuenta de que Jess
la hace sentir bien incluso en pblico. Su estar bien se vuelve
reconciliacin con su gente, va a las personas con las que estaba
de pelea toda una vida, y ya no tiene ms miedo de ser ella misma,
de reconocer el mal que ha hecho, de anunciar aquello que le ha
sucedido, y ha dejado su cntaro all, para decir que regresara,
porque no ha encontrado antes a nadie como Jess y con l quiere
seguir caminando.
Rab, come. Cul
es el sentimiento interior de los apstoles? Estn todava maravillados
por la actitud, el comportamiento de Jess, estn perplejos. Hay
que restablecer la relacin, pero de dnde partir? La situacin
de haber regresado con la comida para Jess se convierte en la ocasin
para recomenzar el discurso: ellos le ofrecen de comer, le cuentan
la visita a la ciudad y luego enfrentan la cuestin de la samaritana.
Tengo para comer un alimento que ustedes
no conocen. Jess se est nutriendo interiormente de aquello que
acaba de suceder entre l y la samaritana. Est absorto. Est contento
de aquello que ha sucedido, contento de que esta mujer haya acogido
su palabra, lo haya acogido a l, haya acogido la verdad de Dios.
Esto le da una gran alegra a Jess: precisamente para eso ha venido
al mundo, esa es la razn de su existir, es la razn por la cual
se ha sentido enviado por el Padre. Esto es un alimento para Jess.
Jess para los discpulos se sostiene de otra parte. Se sostiene
de una parte ms autntica, que ni siquiera las necesidades materiales
logran poner en un segundo plano. Sin embargo, lo que dice Jess
es enigmtico: para quien no se pone en actitud de escucha, su afirmacin
se queda en un plano estrictamente material. Pero Jess responde
que ya ha comido.
Los discpulos no
entienden que Jess est absorto, que est viviendo un momento de
intensa oracin de agradecimiento al Padre, porque la conversin
de esta mujer da significado a toda su encarnacin, a sus fatigas
y sufrimientos.
Jess sabe que ha
podido obrar este milagro gracias a su comunin con el Padre y a
su interaccin. Jess disfruta de esta colaboracin con el Padre
y recoge el fruto del haberse expuesto, de haber amado primero.
Jess quiere preservar
este momento que lo est nutriendo profundamente, pero los doce
no entienden su necesidad. Jess dice Yo tengo un alimento que
ustedes no conocen, que es hacer la voluntad de mi Padre. Aquello
que acabo de hacer con esta mujer y lo que me dispongo a hacer con
todos los samaritanos que vendrn ac, acoger, hablar del amor de
Dios por el hombre, del hecho de que no hace distincin de personas,
que su reino viene.
Alguno quizs le
ha llevado de comer? La consideracin parece pertinente, circunstancial.
Sin embargo deberan estar acostumbrados a ver a Jess absorto,
a su maestro dirigido a algn propsito que todava es oscuro para
ellos. En cambio, como casi siempre, sus conciencias son sordas,
estn endurecidas. Los malentendidos se originan siempre de una
falta de escucha de la propia conciencia y de la conciencia de los
otros.
Mi comida es hacer
la voluntad de aquel que me ha enviado y realizar su obra. Ahora
Jess clarifica su actitud: todas las cosas que ha hecho son obra
de Dios; siempre ha sido as, y lo ha sido tambin en este momento.
Esto es alimento, porque viene al encuentro de la necesidad ms
profunda del hombre: la comunicacin con la vida y de la vida. Comunicacin
con la vida: Jess est profundamente atento a lo que el Padre quiere,
y en actitud de escucha: esto es fundamental para el hebreo, y en
la tradicin bblica escuchar la palabra es lo mismo que alimentarse
de la palabra. Comunicacin de la vida: porque precisamente escuchando,
Jess llega a sentir que la misma palabra quiere comunicarse a aquella
persona que ha pasado delante de l.
No dicen ustedes: todava faltan cuatro
meses y luego viene la cosecha? He aqu que yo les digo: levanten
sus ojos y miren los campos que estn ya maduros para la cosecha.
Hay algo ilgico: si faltan an cuatro meses, Cmo es posible que
los campos ya estn listos para la cosecha? Entendamos que Jess
tiene una visin proftica para comunicar a sus discpulos. El pequeo
episodio de la samaritana y de sus paisanos, se ha convertido en
una pequea puerta desde donde mirar hacia el futuro, y Jess ve
el fruto de su misin, a la cual quiere asociar a sus discpulos.
En esto tiene razn
el refrn: uno es el que siembra y otro es el que cosecha.
Yo los he enviado a ustedes a cosechar un campo que ustedes no cultivaron,
otros lo han cultivado y ustedes recogen el fruto del trabajo de
ellos. Jess es profundamente consciente de que la inmensa obra
del Padre puede ser llevada a cabo slo mediante una estrecha colaboracin
con l. Esto se debe decir de Jess, que ha sido dcil a todo lo
que el Espritu del Padre ha hecho en el corazn de la samaritana,
y debe decirse an ms de los discpulos que podrn realizar esto
slo en colaboracin con los otros. La obra grandiosa del Padre
nos encuentra ya insertados en un flujo de vida que no podemos nunca
dominar totalmente.
Yo los he enviado
a ustedes a cosechar un campo que ustedes no sembraron. Sabemos
que muchos han sembrado antes que nosotros, los discpulos saben
que Jess ha sembrado antes que ellos, pero quin ha sembrado para
Jess en el corazn de la samaritana de modo que permite esta conversin
aparentemente tan imprevista?
Desde cundo trabaja
el Espritu en el corazn de esta mujer? Quizs desde hace muchos
aos siente esta voz dentro de ella: Dnde est tu marido? De
quin me puedo fiar? Quin ser fiel a mi vida? Jess ha cosechado
la obra de Dios en ella y se la ha revelado. Por eso Jess se siente
colaborador del Padre y se alegra de eso. Esta es un duro golpe
para el orgullo humano que quiere ser el protagonista nico y absoluto.
Pero es una buena noticia para quien se siente sobrecargado de una
responsabilidad que supera sus propias fuerzas. Adems es una visin,
la de la direccin general del Padre, que suscita sentimientos de
gratitud y de glorificacin. l es el verdadero artfice de esta
obra, l se inclina misericordiosamente hacia sus creaturas.
Los samaritanos creyeron
en Jess, porque haban podido constatar que aquello que haba hecho
en la samaritana era una obra de Dios. Haba logrado llevarla a
un arrepentimiento, a una escucha de s misma y de aquello que haba
hecho. Y Jess es invitado por los samaritanos a quedarse. En ellos
hay ganas de compartir, de conocer mejor a este maestro. Tambin
los samaritanos, conociendo a Jess, tienen una visin proftica:
su encuentro con l es una pequea puerta desde la cual dan un vistazo
al futuro y a la eternidad, y se dan cuenta de que sta obra de
Jess es algo destinado a crecer sin medida hasta abrazar al mundo
entero. l que ha sido capaz de superar las barreras entre los judos
y los samaritanos es uno que tiene dentro de s una semilla de una
universalidad sin lmites: es verdaderamente el salvador del mundo.
Qu imagen de Jess
obtenemos al final de este trabajo sobre Juan 4? Un Jess que tiene
una gran capacidad de relacin, porque no tiene miedo de ser rechazado:
ya sea cuando la samaritana pudo haberse valido del hecho de que
no se poda dirigir la palabra a una mujer sola y que no haba buenas
relaciones entre judos y samaritanos, ya sea cuando los discpulos
que regresan, no comprenden por qu estaba hablando con ella. un
Jess que es paciente, y sabe conducir la necesidad de la samaritana
a dirigirse hacia Dios. Un Jess que puede dar algo que nadie en
el mundo puede dar, algo como un agua viva que sacia la necesidad
del corazn del hombre, algo que da la posibilidad de dar un culto
autntico a Dios: en Espritu y en verdad; un alimento verdadero,
que es la voluntad de Dios, la cual es la tarea que Dios confa
a cada uno para realizar en este mundo. Un Jess que no conoce barreras
culturales ni religiosas, sino que quiere entrar en relacin con
todos y que por esto es definido por los mismos samaritanos como
Salvador del mundo. Qu nos dice el Seor a travs de este cuadro
sobre la persona de Jess? Que existe un hombre que es capaz de
entrar en una relacin tan ntima con los otros, como para saciar
aquella sed de amor que hay en el corazn de cada uno. Esta es una
palabra que invita a no desesperar: es posible para ti, para nosotros
esperar, creer que es posible todava tener esta respuesta a nuestra
necesidad de tener relaciones autnticas en nuestra vida. Esta palabra
nos dice tambin que ahora, en este momento el Seor te da la posibilidad
de tener esta nueva relacin, esta relacin autntica con los otros.
Esta relacin autntica comienza aqu, a travs de la Iglesia. La
Iglesia es la que se comunica contigo y te dice una palabra verdadera,
una palabra autntica, y que puede salvar tu vida, de modo que t
tambin, como estos samaritanos, puedas decir que este Jess es
verdaderamente el salvador del mundo.
Tambin hoy Dios
sigue creando, produciendo alguna cosa en la vida de cada uno de
nosotros. No es un creador pensionado.
Acrcate a Jess
como la samaritana y deja que l te revele la obra que Dios desde
hace muchos aos est realizando en ti y te lleve a descubrir que
esa sed de relaciones autnticas y profundas es tambin sed de Dios,
sed de Jess que te de el agua viva que salta hasta la vida eterna.
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