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EXAMEN DE CONCIENCIA "BÍBLICO"

  • No alcanzo a perdonar setenta veces siete (Mt 18,22).
  • Me inquieto por el futuro y no sé vivir como las aves del cielo y los lirios del campo (Mt 6,28).
  • Amontono tesoros y joyas de las que roban los ladrones y roen las polillas (Mt 6,19).
  • Después de poner la mano en el arado, miro tantas veces hacia atrás (Lc 9,62).
  • Mi fe no es tan siquiera como un grano de mostaza (Mt 17,20). No mueve montañas ni arranca árboles (Mt 17,20).
  • Temo a quienes matan el cuerpo, a los delincuentes, a algunos animales; pero no tengo miedo a las situaciones en que puede morir mi alma (Mt 10,28).
  • Limpio por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estoy lleno de rapiña e inmundicia (Mt 23,25).
  • Después de llevar tanto tiempo con Jesús, aún no le conozco (Jn 14,9).
  • Dejo que se apague mi lámpara cuando el Señor tarda en llegar (Mt 25,11).
  • Busco la gloria vana provocando y teniendo envidia (Gal 5,26).
  • Invoco el fuego del cielo sobre los que no piensan como yo (Lc 9,54).
  • Me siento, como el fariseo, orgulloso de no ser "como los demás hombres" (Lc 18,11).
  • Toco trompeta cuando doy limosna o hago alguna obra buena (Mt 8,2).
  • Como Pedro niego a Jesús ante los demás, disimulando, callando, acomodándome (Mc 14,66-72).
  • Doy un rodeo para no ver al hombre herido en la cuneta (Lc 10,3 1).
  • Me duermo en la oración y no soy capaz de velar siquiera una hora (Mc 14,37).
  • Como Marta me inquieto y me afano por muchas cosas, cuando en realidad sólo hay necesidad de una (Lc 10,41).
  • Enterré mis talentos, autojustifícándome con falsas razones, y los dejo perderse (Mt 25,25).
  • Sólo doy limosna de lo que me sobra y no de lo que necesito para vivir (Lc 21,4).
  • Me hace más feliz recibir que dar (Hechos 20,35).
  • Me alegro con los que lloran y lloro con los que se alegran (Rom 12,15).
  • Salen de mi boca palabras dañosas, acritud, ira, cólera, gritos, maledicencia (Ef 4,29-31).
  • Formo capillitas y no quiero colaborar con los que no "son de los míos" (Mc 9,38).
  • No considero a los demás como superiores a mí (Flp 2,3).
  • Tengo demasiada prisa por arrancar la cizaña y arranco también el trigo (Mt 13,29).
  • Al escuchar la palabra, dejo que caiga en el camino o sobre piedras y espinas Mt 13,4-7).
  • Acudo a la fiesta de bodas sin llevar el vestido de fiesta (Mt 22,11).
  • Pongo remiendos a los vestidos viejos y pretendo guardar el vino nuevo en odres viejos (Mt 9,17).
  • Veo la paja en el ojo ajeno y no veo la viga en el mío (Mt7,3). Aparto el mosquito y me trago el camello (Mt 23,24).
  • Soy cristiano de sal insípida y luz escondida (Mt 3,13) y levadura que no fermenta la masa (Mt 13,33).
  • Amo al amigo, pero aborrezco al enemigo (Mt 5,13).
  • Me cobro ojo por ojo y diente por diente, y no pongo la otra mejilla cuando me golpean (Mt 5,39).
  • No me atrevo a caminar por la senda estrecha (Mt 7,14).
  • Me contento con decir "Señor, Señor". Hablo mucho, pero hago poco (Mt7,22).
  • Quiero seguirte sin tomar tu cruz, ni negarme a mí mismo (Lc 9,23).
  • Quiero ocupar los primeros puestos y ser honrado por los demás (Lc 14,3).
  • Prefiero ser servido a servir (Mt 20,29).
  • Me dejo llevar de los estados de ánimo y no soy fiel a mis compromisos (Rom 2,7).
  • Quiero vencer el mal con el mal (Rom 12,21).
  • Soy inconstante en la oración (Rom 12,12).
  • Intento con más ahínco mejorara los demás que mejorarme yo mismo (Rom 2,21).
  • No sé gustar las cosas de arriba sino las de la tierra (Col 3,2).
  • Escatimo mi perfume y me parece mal derramarlo a los pies de Jesús (Lc 12,5).
  • No reconozco a Jesús en el hambriento, ni le visito en el enfermo o encarcelado (Mt 25,42).
  • Hiero muchas veces al hermano con ironías, burlas, olvidos, incomprensiones (Mt 5,22).
  • Atiendo preferentemente a las personas que me resultan humanamente más atractivas y no a las que necesitan más de mí (Lc 14,12).
  • Mido a los demás con una medida muy estrecha, y soy muy poco transigente y comprensivo en mis juicios (Mt 7,l).
  • No agradezco los servicios que se me hacen, y lo exijo todo como si se me debiera (Col 3,15).
  • Pienso con criterios poco sobrenaturales, y mis pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres (Mc 3,3 3).
  • Escandalizo a los demás con mi mal carácter y mi impaciencia (Lc 17,2).
  • Soy tan poco disponible (2Cor 12,15).
  • Creo que es posible servir a Dios y al dinero (Mt 6,24).
  • He dejado enfriar el primer amor (Ap 2,2-5).
  • Me siento engañado o estafado por el tesoro escondido y la perla preciosa (Mt 13,44).
  • Ya no amo a Jesucristo sobre todas las cosas, ni tengo éstas por basura, con tal de poseerlas (Flp 3,3).
  • Mi amor no es paciente ni servicial; busca su interés; se irrita; lleva cuenta del mal; se alegra de la injusticia (lCor 13,4-6).
  • Mis ojos miran con malos deseos y adultero en mi corazón (Mt 5,28).
  • Prostituyo mi cuerpo que es miembro de Cristo y templo del Espíritu Santo (ICor 6,15).
  • Estoy aferrado a mis posesiones y tengo nidos y madrigueras (Mt 8,20).